Los frescos

No son de artista importante porque se pasó a techo mientras se dibujaban.
Incorporación de dos obras de extraordinario valor a nuestro Museo.

El pasado mes de febrero el Museo de la Fiesta recibía una importante incorporación. Dos obras de un extraordinario valor artístico, arqueológico e histórico perteneciente al patrimonio local. Se trata de dos frescos, uno que se ha ubicado en el vestíbulo del Museo, junto a las obras de Vicente Ferrero Molina cedidas en 2014, referentes al monumento a la Fiesta, el otro en el frontal de la habitación contigua, donde se ubican los trajes de las distintas comparsas ibenses.
Estos frescos fueron recuperados de una casa en ruinas que perteneció a un Batlle Ibense que vivió en el siglo XVI, la cual fue derruida en la remodelación de la Plaza de la Iglesia que permitió ubicar el Monumento a la Virgen de los Desamparados y a la Fiesta de Moros y Cristianos. Fueron con toda probabilidad realizados por los artistas que vinieron a Ibi para la construcción de la primera parroquia en el siglo XVI, la que tenía la entrada principal por la puerta de San Pedro en el Carrer Les Eres y que se construyó sobre una esglesia molt xicoteta, como dicen las crónicas.
La recuperación de tales frescos fue encargada a José Alvarez Buendía, el cual vino a Ibi con un grupo de colaboradores. Fue muy laboriosa, hubo que picarlos por detrás para conseguir un cuadrado perfecto, después se le dio un tratamiento a la base para compactarla y a la pintura para garantizar su perpetuidad, y, finamente, se les colocó unos bastidores de madera y acero para ser trasladados a la Casa Gran, lugar donde se expusieron por primer vez, sede en la época del primer y muy sencillo Museo de la Fiesta en Ibi. En aquella casa se ubicó también la sede del Instituto de Estudios Ibenses, lamentablemente sin actividad desde hace veinte años o más, un Museo etnográfico y una sala noble para la recepción de visitantes ilustres que era el motivo inicial del legado de la propietaria de la casa: Aurora Pérez Caballero, al Ayuntamiento. Tal casa sufrió años después una profunda remodelación para albergar el primer museo del juguete, y los frescos se trasladaron a la Ermita de San Vicente, donde han estado semiocultos en el interior de unas puertas de madera hasta hoy, abriéndose ocasionalmente en alguna ocasión especial.
El regreso de tales frescos al Museo de la Fiesta fue una temprana reivindicación del actual equipo de la Comisión de Fiestas que realizó su petición a finales del año 2014. Tras concienzudo estudio y más de una deliberación por la calidad y delicadeza de las obras, por parte del Ayuntamiento, finalmente fue atendida con el consenso mayoritario de los grupos municipales. El traslado fue realizado por la empresa “Articlar”, financiada por nuestro Ayuntamiento, pero en él han intervenido varios profesionales: en primer lugar técnicos y trabajadores del Ayuntamiento, pero además obreros, electricistas, carpinteros, pintores, cristaleros contratados por esta Comisión de Fiestas, y nuestro Asesor artístico Olegario Bernabeu que, además, diseñó los magníficos basamentos sobre los que se han colocado las obras, así como la forma de anclarse en el lugar donde se han colocado. Tales basamentos de aluminio fueron realizados por la empresa Sabeláser. Todo ello fue supervisado y coordinado por Ángel Sáez, nuestro vocal del Museo, que no escatimó esfuerzos para conseguir que esta incorporación se realizase con éxito.
Tales frescos son de enorme relevancia para la historia de la Fiesta local de Moros y Cristianos, uno de ellos representa a la Virgen de los Desamparados y prueba la advocación a la misma ya en el siglo XVI, desmontando el mito de que hasta el año 1731 con la llegada de la imagen comenzó la advocación. Tal advocación propicia que en el siglo XVIII los ibenses celebren soldadesca de forma continuada, ya que hasta la fecha las celebraciones de soldadesca habían sido puntuales y sin ninguna continuidad a distintos santos patrones o a personajes ilustres en su visita a Ibi. Tal continuidad propició una evolución en el tiempo que finalmente desembocó en Moros y Cristianos a finales de ese siglo. Con lo cual este fresco aparte de su enorme valor artístico constatado por péritos especialistas, a su valor arqueológico y monumental, al hecho de que existen pocas piezas de estas características en la Comunidad Valenciana, es el referente iconográfico que marca el inicio de la aventura de los Moros y Cristianos en nuestra localidad. No podía estar en otro lugar que no fuese el Museo de la Fiesta, en la Casa Gran, lugar donde había estado en el primer momento.
Sin duda tales obras serán un acicate más y muy importante para visitar el Museo de la Fiesta de Ibi.

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