Cuadro del arzobispo Fonseca

Cubriendo buena parte de la pared de fondo del gran salón se puede ver una pintura al óleo, en la cual está representada la figura del arzobispo Fonseca.

Las dimensiones del cuadro, incluido el marco, son de 2,35 metros de alto y 1.60 metros de ancho, siendo su estado de conservación bastante satisfactorio.

El retrato, de magnifica factura pictórica del siglo XVI y autor anónimo, representa al arzobispo sentado en un majestuoso sillón, ante una mesa cubierta con un tapete, sobre la que están los atributos episcopales, el palio y la mitra.

El arzobispo sostiene en sus manos un volumen con las Constituciones del Colegio de Fonseca, aún existente y de gran tradición en la vida universitaria española.

Por encima de la mesa y sobre un fondo de celaje aparece un ángel adolescente, sosteniendo una gran cartela con el dibujo de la fachada del famoso Colegio por él fundado.

En la parte superior derecha del cuadro está representado el escudo de armas del prelado.

Entre el sillón y el extremo izquierdo inferior del cuadro hay una inscripción que define la personalidad política y religiosa del arzobispo.

El arzobispo don Alfonso de Fonseca perteneció a una larga e ilustre familia de prelados españoles del mismo nombre. Era hijo del arzobispo de Santiago don Alfonso Fonseca, producto de sus amores con doña María de Ullor, señora de Cambados. Nació en Santiago de Compostela el año 1475 y murió en Toledo en 1534. Sucedió a su padre en la Sede compostelana donde fundó el Colegio Fonseca, al cual alude el óleo motivo de este comentario.

Cuando era arzobispo de Toledo (1524) bautizó a Felipe II.

Humanista, sostuvo correspondencia con Erasmo de Rotherdam y escribió un libro titulado <<Historia de Linajes>>.

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