2010 Crónica

Cuando todavía no había terminado el mes de agosto, este cronista volvía a enfrentarse a la tarea de organizar la recogida de datos para confeccionar la crónica festera, tarea que, con el tiempo y la experiencia acumulada, se va sistematizando y espero que perfeccionando. Curiosamente, durante ese verano constataba yo la creciente influencia de las redes sociales y concretamente de Facebook, punto de encuentro de festeros y comparsas ibenses.

Fue a través de Facebook donde me encontré con Loli Ortiz Valdivieso, una festera hasta la médula, Abanderada de los Templarios en 2009, entusiasta colaboradora de la Comisión de Fiestas, a la que una desdichada dolencia le iba a impedir participar en las Fiestas este año. Son muchas las personas que, por distintas causas de fuerza mayor, se vieron impedidas de disfrutar de estos días grandes, pero el caso de Loli me impactó especialmente y durante unos días estuve pensando de qué forma podía ayudarla a disfrutar de las Fiestas y que, al mismo tiempo, sirviese como reconocimiento a todos los ibenses que atravesaban situaciones personales similares.

Entonces decidí pedirle a Loli que, desde su particular visión de festera sin Fiestas, colaborase conmigo en la redacción de esta crónica, aportando su particular análisis de lo que fuese aconteciendo. Ella se lo pensó, no mucho, y aceptó mi invitación, de forma que muchos de los párrafos que siguen a continuación llevan su impronta y, por estos motivos que acabo de exponer quiero dedicarle esta crónica a Loli y a todos los festeros y festeras a los que causas ajenas a su voluntad les han impedido vestir el traje de su comparsa durante las Fiestas Mayores de 2010.

Y siguiendo con el Facebook, unos de sus mensajes publicitarios anunciaba: “Viaje a Londres desde tan solo 210€ Vuelo + 4 noches de hotel salida directa desde Alicante. Para más información contactar con las oficinas”. La verdad es que si uno tuviese que dejarse guiar por las noticias, ganas de irse a Londres no le faltarían (y a lo mejor para no volver), pues al caso Gürtel se ha añadió el caso Brugal en un suma y sigue de descrédito político que no augura nada bueno.

Sin embargo, y pese a lo que algunos vaticinaban estos últimos años, el mundo no se ha acabado y, no obstante todos los problemas, el equipo de la Comisión acometía en este ejercicio la renovación de emblemas y mobiliario festero, además de realizar importantes obras de acondicionamiento del Casal Fester y del Museo del Fester. Casualmente, el Ayuntamiento de Ibi se había visto obligado a aprobar semanas antes de Fiestas un Plan de Saneamiento, y pensaba yo que quizás hubiese bastado con pedir consejo a los responsables de la Comisión de Fiestas, que en un par de años han vuelto a situar las finanzas de la entidad en positivo. Bromas aparte, creo que en todo ello tiene un mérito especial Ricardo León (que si no existiera habría que inventarlo) y justo es reconocerlo públicamente.

En 2010, el calendario situó el primer miércoles de septiembre en el primer día del mes, y eso significa que las Fiestas “venían adelantadas”, es decir, teníamos menos tiempo para los preparativos. Climatológicamente, la ola de calor que precedió al inicio de las Fiestas auguraba ausencia de precipitaciones.

Y apenas sin revuelo, un grupo de 15 hombres aproximadamente, capitaneados por el más veterano, Fernando Coloma Tretzeperres, se ponen en marcha asumiendo de forma voluntaria la tarea de preparar todo lo relacionado con la carroza, manto y trono de la Imagen de la Virgen de los Desamparados. Son los encargados también de hacer las pequeñas reparaciones que requieren algunos elementos (este año le ha tocado el turno a la corona del manto). No hacen falta consignas, todo el grupo conoce su tarea, que en algún caso pasa de padres a hijos, y el ritual se pone en marcha justo con una semana de antelación. El lunes 23 de agosto se reúnen para colocar el artilugio que hace subir y bajar la nube sobre la que se coloca la imagen. Al día siguiente se colocaba el manto “de les bacores”, lo que obliga a algunos a subir a la cámara que existe entre la cubierta de tejas y la cúpula de la Iglesia, toda una experiencia. Mientras esto ocurre, la Imagen ha sido completamente desvestida y colocada en la sacristía, donde las Camareras de la Virgen se encargarán de engalanarla. Me comentó una Camarera que cada año se coloca las medallas de las comparsas que ostentan capitanía. Y aunque el miércoles es cuando se sube la imagen, el trabajo de este grupo no termina aquí, pues el día de más actividad es el domingo de fiestas, como veremos más adelante.

Entre los preparativos no faltan contratiempos. El Presidente de la Comisión se quejaba del trastorno que les iba a producir una valla de obra en la calle Joaquín Vilanova, que impediría colocar las tribunas como de costumbre. Una lamentable falta de coordinación entre el Concejal de Fiestas y el de Urbanismo provocaría que, pese a saberlo con suficiente antelación, el encofrado del edificio donde estaba Feloce no estuviese terminado a tiempo para retirar la valla de protección.

El 25 de agosto, tras la subida de la imagen de la Patrona, las Camareras estaban muy contentas, pues todo había salido a la perfección, ya que se había conseguido coordinar la elevación con los cantos de los fieles que llenaban el Templo Parroquial. Para Loli, lo más impactante fue la gran cantidad de padres que quisieron acercarse con sus niños para hacerse una foto con la “Mare de Dèu” antes de subirla al trono.

Ese mismo día, en la Sacristía conversé con mi amigo Enrique Abad y con el cura párroco, sobre los predicadores de la Novena. Yo recordaba de mi infancia que todos los días de la Novena daba el sermón el mismo predicador, pero ambos sacerdotes me aclararon que eso ocurría porque antiguamente había familias que costeaban los gastos. Además, hoy en día es más difícil encontrar a un cura que pueda estar en Ibi durante nueve días y las cosas se hacen de otra manera: la organización de cada día de Novena corresponde a uno de los grupos de la parroquia y cada día el sacerdote es diferente, aunque se intenta que exista una coherencia entre lo que se predique y la misión que tiene encomendada cada grupo parroquial.

Al día siguiente, en la presentación de la Revista de Fiestas, pudimos contar con la presencia de Daniel García Moragues, de Gandía, ganador del primer premio del Concurso de Carteles. Como novedad, se hizo la entrega simbólica de la Revista a los Capitanes y a la Alcaldesa de la Villa. Juanmi Salvador explicó que este año se había cambiado de imprenta, habiendo sido la empresa Tabula la encargada de la maquetación e impresión de la Revista. También explicó que se habían reordenado los bloques de publicidad y se había apostado decididamente por la fotografía, algo que se nota al hojearla. No faltó el necesario agradecimiento a colaboradores y anunciantes y se cerró el acto con las palabras de la Alcaldesa, que insistió en la función preservadora de los buenos momentos que tiene esta Revista, pues la memoria puede fallar pero esas páginas evitarán que los hechos se olviden cuando desaparezcan sus protagonistas.

El día 27 tuvimos el ya tradicional “Correfocs” y no se podría haber elegido un día mejor, al ser la jornada en la que se batió el récord de calor en mucho tiempo: 39,2 grados centígrados, un día de “flama”, alerta roja, prohibición de hacer fuego (todo ello imposible de prever), en fin, idóneo para contemplar el espectáculo de pólvora y percusión que recorrió las calles desde el Mercado hasta la Plaza de la Iglesia. Y hablando de fuego, en la reunión de comparsa se nos explicó lo que había pasado en Alcoy con los controles de la Guardia Civil a festeros por el tema de la pólvora, la necesidad de homologar las armas, de obtener permiso de avancarga, etc. Muchos tenemos el presentimiento de que el Alardo, tal y como lo entendemos, está en peligro.

Ese mismo viernes, en la sede del Taller de Música Castell Vermell, se presentaba la marcha mora La Xapigà, compuesta por su director Bene Ripoll Belda y su hijo Bene Ripoll Cuenca. La marcha fue encargada finalizadas las pasadas fiestas de septiembre de 2009 por “La Xapigà”, una escuadra de jóvenes festeros de la comparsa Chumberos muchos de ellos socios o ex miembros de Castell Vermell, y activos colaboradores del grupo, y sería estrenada en la Entrada pocos días después.

El último día de agosto tuvo lugar la tradicional “Cena del Alumbrado”, cuya principal tarea consiste en hacer un pasacalle por el pueblo para verificar que el alumbrado extraordinario funciona correctamente. En fin, una excusa para juntarse, reír, charlar y desfilar. Y este año el grupo se desvió hasta el Patronato para asistir a un peculiar estreno: una iluminación extraordinaria del edificio del Patronato sufragada por el Capitán Moro. Paco siente desde siempre una grandísima devoción hacia el Beato D. Joaquín Vilanova Camallonga, el Patronato en este momento es el edificio emblemático que recuerda y representa a éste personaje, y por ello se tomó esta iniciativa, costear la iluminación del edificio para que permaneciera iluminado durante las fiestas de Moros y Cristianos e incluso en Navidad.

El primer día de septiembre empezaba la Novena y como viene sucediendo desde que tengo uso de razón, al finalizar la ceremonia se procedió al encendido oficial de la iluminación extraordinaria, renovada totalmente con lámparas led de alta eficiencia y de bajo consumo.

Loli opina que el sainete festero no debería faltar ningún año, que es un acto que ella espera con impaciencia. Yo asistí a la segunda representación de la obra De fora vindran … y he de felicitar desde aquí a todos los componentes del grupo “Ni pa hui ni pa demà” y, especialmente, a Miguel Martí y Andrés Payá, jóvenes autores que nos hicieron pasar un muy buen rato.

Y cuando la temperatura festera iba en aumento me entero de que otra festera está en riesgo de perderse las Fiestas. Se trata de Beatriz Valls Gras, a la que le debo un desagravio, pues ni la cité cuando fue Abanderada Guerrera en 2008, ni al año siguiente cuando salió de cabo al frente de la primera escuadra de chicas con traje oficial de su Comparsa. Otra festera por los cuatro costados, postrada en cama por problemas de salud (aunque consiguió reponerse a tiempo para ponerse el traje).

El día 2 tuvimos “Entraetes” de las Comparsas de Mozárabes, Mudéjares, Almogávares y Almorávides y el día 3, además de las de Chumberos, Tuareg, Cides y Templarios, en “El Picaor” hubo Fiesta Flamenca organizada por la familia de la Abanderada de los Contrabandistas, que reunió a casi 500 comensales.

El sábado día 4, día de pago de la “derrama” en casi todas las Comparsas, celebramos el acto de la Exaltación Festera en el Teatro Salesiano. Por segundo año la ambientación musical corrió a cargo de Castell Vermell, cuyos componentes interpretaron hasta un total de veintiuna piezas. Actuó como mantenedor del acto el alcoyano Josep Pérez i Tomás, doctor en Bellas Artes y vicerrector adjunto en la U.M.H., prolífico profesor y escritor, festero y entusiasta como pocos de nuestra cultura y nuestras tradiciones. Y también por segundo año consecutivo, a continuación de terminar la Exaltación, tuvo lugar la Verbena del Fester en el Carrer Les Eres, con bastante éxito de público.

Para el domingo día 5 estaba anunciada la visita del Presidente de la Diputación con ocasión de la inauguración de un monumento dedicado Don Bosco y levantado sobre una rotonda en el Passeig dels Geladors. Aunque finalmente José Joaquín Ripoll no acudió, el monumento fue inaugurado en presencia de un numeroso grupo de vecinos de La Dulzura junto a padres y alumnos vinculados al Colegio Salesiano, cerrando así los actos conmemorativos de los 50 años de presencia en Ibi de la Obra Salesiana. Otros muchos festeros estaban desde las 9 de la mañana en la Plaça la Palla asistiendo al XXVII Concurso de “Guinyot y Cau”, “Chinchón” y “Dardos”. Por la tarde, en el Carrer Les Eres se obsequiaba a los más pequeños con una divertida Fiesta Infantil. Y por la noche, Maseros, Contrabandistas, Argelianos y Piratas celebraban sus “Entraetes”, ciclo que cerrarían las comparsas de Guerreros y Beduinos al día siguiente.

El Concierto de Música Festera frente al Castillo es definido por Loli como “el momento de descubrir en ocasiones algunas piezas sorprendentes”. Ella destacaba la preciosa estampa que se nos ofrece a las puertas del Castillo, con esa gran reunión de festeros, público y cargos reflejando la emoción e impaciencia por la cercanía de las Fiestas. El concierto estuvo dirigido por Francisco José Mira Marín, ibense, hijo y hermano de músicos, que ya fue hace unos años director de la Banda Unión Musical de Ibi. El programa, seleccionado por el propio director, incluía una mayoría de piezas que nuestra Banda interpretaba por primera vez. La propina que se reservó para finalizar fue la conocida marcha mora Ximo, interpretada por enésima vez el mismo día en el que un pavoroso incendio devoraba cientos de hectáreas de sierra en Ontinyent, localidad que la convirtió en su himno de Fiestas.

Casualmente, el miércoles día 8 se convertía en una especie de inesperado día de descanso dentro de esta animada secuencia interminable de actos y eventos previos a las Fiestas Mayores. No vino mal ese receso para reponer fuerzas y dedicarse al día siguiente a las consabidas tareas en los zocos, pues las Abanderadas se merecen un esfuerzo en limpieza y decoración. Especialmente orgullosos estaban los Guerreros, con la “portalá” recién estrenada. Curiosamente, hay festeros que deben pensar que los zocos los limpia un hada madrina y ni se preocupan de acudir a echar una mano en el montaje de mesas y sillas. La mayoría se fueron directos al Estadio Climent a recoger su camiseta y su dosis oficial de pólvora, en cuyo reparto, quizás por aquello de las nuevas reglamentaciones, hubo algo más de tensión y nervios.

Al finalizar la Novena se reprodujo una vez más ese masivo reencuentro de ibenses en los aledaños de la Casa Consistorial, saludándose efusivamente unos a otros, deseando marchar a los zocos. La algarabía hace imposible que el acto del Pregón, rezo del Ángelus e izado de banderas sea más señorial. Ya se intentó en su día algo tan formal como una “Entrada de Bandas” y no dio resultado. Parece que los ibenses no consideran ese momento como el más adecuado para protocolos y hay prisa por iniciar lo que Loli denomina “la noche del desquite”, un desfile de la Olleta en el que la mayoría disfruta con alegría, disfrazados y arrancando sonrisas al público. Por algún fallo o descoordinación, el alumbrado se apagó a la 1 de la madrugada, cuando el desfile apenas pasaba por su ecuador.

De la Diana Festera podemos decir que sigue adoleciendo de falta de público. Este año se decidió volver a cambiar el itinerario, bajando por la calle Mayor y subiendo por la calle Constitución y Ravalet, lo cual cambia poco las cosas. Loli sugiere combinar en el mismo acto una Diana Infantil como forma de potenciar la asistencia de espectadores. Sin duda, algo deberíamos hacer al respecto.

Y apenas transcurridas unas horas se escucharon las trompetas anunciando el inicio de la Entrada Cristiana, mientras el público llena las tribunas para no perderse la llegada de José Ramón Navarro Javaloyes, Capitán de las huestes cristianas por la Comparsa Templarios, acompañado por su esposa y Abanderada Isabel María Fernández Bautista, ambos montados en una espectacular carroza que simbolizaba el ofrecimiento y agradecimiento a la comparsa, al son de la marcha A mon señor, jamás antes interpretada en Ibi. Llamó mucho la atención la presencia en el boato de los Caballos del Vino de Caravaca de la Cruz, ciudad templaria por excelencia.

Los Cides sorprendieron con un boato, trajes y plataforma confeccionados por la propia Abanderada, María José Rubio-Quintanilla Alemany, a la que acompañaba una marcha cristiana compuesta por su hija Débhora. Los Mozárabes pusieron todo su empeño en engalanar su Entrada a pesar de no contar con Abanderada. Los Almogávares homenajearon a un joven almogávar fallecido años atrás y en el boato de su Abanderada, María Gloria Mira García, se repartían lápices en honor a su apodo familiar (Llapiceres). Los Guerreros, a falta de Abanderada, se montaron una carroza en la que tres componentes lucían los tres trajes oficiales que ha tenido la comparsa a lo largo de su historia. El espectacular boato de la Abanderada Contrabandista, Vanesa Guillem Picó, nos trasladó por unos instantes a los jardines de Sevilla y su Torre del Oro, mientras que la Abanderada de los Maseros, Diana Company Strohbach, impactó con su traje de diseño absolutamente innovador.

El esfuerzo de festeros y organizadores permitió cumplir totalmente con el horario previsto, lo que permitió a autoridades e invitados poder disfrutar con asueto de la comida y su sobremesa, de forma que a la hora prevista pudo arrancar la Entrada Mora.

El cariño y el esfuerzo de Francisco Cerdá Vicedo, Capitán Moro por la comparsa Chumberos, junto a su esposa Julia Blasco Valls, Abanderada, en la preparación de su boato surtió el efecto previsto y el público les recompensó con vítores. Como escribió días después Antonio Castelló, “juntos, en la carroza, formaban una imagen perfectamente entonada, muy acorde con lo que representaban. Sin ninguna estridencia y con los colores de su Comparsa reconocibles a primera vista”. En el boato no faltaron componentes montados en camellos y vestidos con los cuatro trajes oficiales que ha tenido la comparsa, ni una plataforma homenaje a los fundadores, entre los que estaba el padre de la Abanderada, o una referencia al Moro Traidor, elefantes, bailarinas y un sinfín de detalles de buen gusto. Al Capitán le acompañaba la marcha que le regalaron sus hijos: Sargentillo Capitá.

El boato de Elena Morán Rico, Abanderada Tuareg, inspirado en el desierto, destacó especialmente por el contraste entre la carroza blanca y la túnica negra con pedrería de vivos colores que vestía ella. En el boato de los Mudéjares sorprendieron los ritmos africanos, el vestido colorista de su Abanderada, Alicia Álvarez Serrano, y las bailarinas encantadoras de serpientes. Por su parte, el boato de los Almorávides representaba los jardines de la Alambra, con una carroza elaborada por el marido de María Pilar Albert Gisbert, la Abanderada, y sus incansables amigos, cuyas esposas lucieron el mismo traje que la Abanderada vestiría en los Alardos. Radiante, María Amparo Rico Ferre, Abanderada Beduina, destacaba entre las verdes palmeras de una carroza construida por su padre (y su cuadrilla de amigos), precedida por un ballet formado por sus compañeras, campeonas de España de gimnasia rítmica. La Bandera de la Comparsa Piratas lucía sobre una carroza, pero vale la pena mencionar la presencia de una impactante escuadra especial con un rostro que simulaba un cráneo que llamó la atención. Terminaba la Entrada con el boato de los Argelianos, bajo el lema “Luna Nueva” y con el que su Abanderada, María Elvira Peydró Martínez, pretendía reflejar que, con sencillez, la Fiesta está al alcance de todos.

La nota negativa la protagonizaron, una vez más, los inexplicables e inadmisibles cortes provocados por algunas escuadras de Piratas y Beduinos en C/ Constitución, que levantaron quejas entre el público y provocaron bastante disgusto en el equipo de la Comisión de Fiestas. Pese a lo que se comentó inicialmente, a fecha de ultimar la redacción de esta crónica no se han impuesto sanciones de ningún tipo.

En la Misa del Fester volvieron a sonar los arreglos de música medieval interpretados por Castell Vermell, y en ella tuvo lugar el bautizo del guión de la Cofradía de la Virgen. Mi amiga Loli dice que pocos momentos de su “carrera festera” le han emocionado tanto como cuando se produce el “rindan” de las banderas en Misa mientras suenan las salvas y el himno nacional. A continuación, los delegados concentrados en la Sacristía ultiman los detalles del Desfile Infantil, cada vez más cuidado y participativo, pues no en balde refleja el futuro inmediato de nuestra Fiesta. Desde la tribuna de autoridades, cada Abanderada aplaude puesta en pie a los niños y niñas de su propia comparsa. Loli lamenta que el sonido de la retransmisión televisiva fue bastante deficiente y apenas se podían escuchar los comentarios de los locutores.

Nada más finalizar el Desfile Infantil se reproducía frente al Castillo ese peculiar combate dialéctico, medio en valenciano medio en andalusí, en el que Veri y Corneta llegaron incluso a discutir sobre la propiedad del Castillo. Tras la tradicional visita al Asilo y la comida, por la tarde, un nuevo combate, esta vez más serio y peligroso, con fuego real, en el que las huestes moras conseguían hacer retroceder a las cristianas hasta recluirlas en el Castillo. La voz desgarradora del Embajador Moro no llegó a amedrentar a los cristianos y se repitió una vez más lo sucedido hace más de mil años, cuando la península fue dominada casi en su integridad por los musulmanes.

Pensando en que quizás fuese necesario echar una mano en la colocación de ramos, presencié la Ofrenda de Flores en la escalinata misma del monumento a la Patrona, observando en primera fila la llegada de cientos de festeras con su correspondiente ramo de flores. Sigo pensando que en este acto sobra silencio o falta música. Y quiero añadir que prueba de esa devoción del Capitán Moro de la que antes hablaba es que, cuando Julia, la hija del Capitán fue Abanderada de la Comparsa Chumberos en 1998, durante la subida de la Abanderada acompañada por su Comparsa para el inicio de la Ofrenda de Flores, se hizo un alto en el camino para depositar un ramo a los pies de la estatua de D. Joaquin Vilanova situada justo delante del edificio del Patronato, acto que este año también se ha repetido por parte de su madre Julia Blasco Valls, Abanderada por la Comparsa Chumberos acompañada de su marido el Capitán, la familia y toda la Comparsa.

En algún momento anterior he hecho alusión a la nueva reglamentación para el uso de las armas de avancarga, circunstancia que acabará afectando a los alardos y guerrillas. Una festera se preguntaba por qué necesita un permiso de armas para disparar con “su” arcabuz, mientras no lo necesita si lo alquila. Tiene su explicación, pero lo cierto es que estos y otros inconvenientes burocráticos dejan su huella y, lamentablemente, la Guerrilla del domingo va perdiendo participantes. Contrasta con ello el esfuerzo de los respectivos Capitanes, pero también el de los Cops, figura injustamente olvidada muchas veces pero cuya presencia en los Alardos aporta espectáculo y emoción. Pascual Martínez, por los Maseros y la escuadra “Gen 334” por los Argelianos, rivalizaron en ruido, velocidad y destreza en el manejo de trabuco y arcabuz. Además, ambos grupos tuvieron una participación destacada en la Entrada de sus respectivas Comparsas.

Como colaboración a toda la Capitanía, un grupo de Chumberos se encargó de aportar algo más de solemnidad al funeral del Moro Traidor, añadiendo coronas y flores y un grupo de plañideros que acompañaron el féretro de Luis Treviño, injustamente juzgado y fusilado tras un intento baldío de escapar de sus perseguidores por el Cerro de Santa Lucía (esta vez sin accidentes que lamentar).

De la Misa Mayor debo hacer obligada referencia a la participación de la Coral Ibense que en esta ocasión interpretaba una Misa compuesta por Manuel Ramos. La presencia del autor como organista y un selecto grupo de instrumentos de viento y madera, contribuyó al lucimiento de los coralistas. Y mientras esto ocurría, el grupo de trabajo al que me refería al principio de esta crónica, tiene una gran tarea por delante, pues deben sacar la carroza de la Virgen y bajarla desde el Patronato hasta la Iglesia. Nada más terminar la Misa, ellos se afanan en colocar las rampas, entrar la carroza en el templo, colocar la imagen y dejarla a punto para la Procesión. Al finalizar ésta, el proceso es a la inversa, volviendo a situar la imagen sobre la nube, maniobras todas ellas que se realizan con cierta facilidad gracias a los artilugios mecánicos diseñados y fabricados hace décadas por algunos industriales ibenses y que hoy en día cumplen su misión a la perfección.

El peor trance que muchos festeros recordarán durante años se vivió en la Vuelta al Castillo, momento en el que la fiesta, cual ave Fénix, debería renacer de sus propias cenizas e iniciar un nuevo ciclo antes de terminar el presente. Pasadas las Fiestas, los titulares de prensa reflejaban el estupor: “Las Fiestas de Ibi entran en crisis”. No es una exageración, pues hubo seis comparsas sin Abanderada y el bando moro sin Capitán. Reflexiones hubo y las habrá, pero no parece haber consenso sobre las causas de esta debacle.

Especialmente relevante me parece la opinión de Francisco Santoja, que pocos días después escribiría un artículo de opinión con el que estoy completamente de acuerdo. Paco denunciaba que “… no es tan grave la falta de cargos festeros para el año 2011 como la aparente apatía generalizada con que este hecho se ha recibido en el censo festero”, al tiempo que llamaba la atención por el hecho de que la Comparsa más reducida en festeros, los Cides, nunca haya dejado de tener Abanderada o Capitán, algo que da muestra de la categoría festera de sus miembros y su capacidad para asumir sus compromisos ante las Fiestas Mayores de Ibi.

Pero no puedo terminar esta crónica sin felicitar a Pascual Moltó Barrachina, Capitán Cristiano por la Comparsa Cides para 2011, y a su Abanderada, Carolina Sáez Bordera, así como a Eugenio Díaz y a Cristina Moltó, Capitán y Abanderada que finalmente lo serán de la Comparsa Tuareg. Y por supuesto, a Mar Romero Peydró, por los Maseros, a Jessica López Rico, por los Argelianos, a Anabel Herrero Navarro, por los Contrabandistas, a Estela Martí Fernández, por los Guerreros, a Patricia Sánchez Gil, por los Mozárabes, a Mª Carmen Ibáñez Seco por los Mudéjares y a Verónica Pulido Ariza por los Chumberos. Sois garantía de continuidad, semilla desprendida del alma de otros Capitanes y Abanderadas, dispuesta a dar fruto 12 meses después. 365 días alimentando ilusión en ese maravilloso ciclo de vida festera dentro del ecosistema ibense.

 

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