Contrabandistas

Aparece por primera vez en Ibi en el año 1930, llevando como Capitán Abanderado a D. José Albero Ribera y como Abanderada a Dª. Antonia Martínez Valero. Es conocido el hecho de la participación de mujeres con atuendos “Gitanos” en aquellas Fiestas, aunque sin formar escuadra.

No se consolidaría hasta 1942 bajo el liderazgo de D. Manuel Sanjuán. Ese mismo año comenzaría la “Entrada del Contrabando” que, con altibajos y desapariciones algunos años, encontró un sitio relevante en nuestras Fiestas y perdura hasta nuestros días. La primera Bandera se bendijo en el año 1947, adquirida por la Comparsa y Apadrinada por D. José Carlos Vilaplana Gil y su esposa Dª. Jenara Albero Ribera.

La hermosura de su desfilar y lo exquisito de su traje hace que cuenten con muchos premios en el concurso de cabos y con varios cabos galardonados con Escárpelas de Plata

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Se han dado muchas explicaciones, no siempre satisfactorias y a menudo indocumentadas, respecto la inclusión en nuestras fiestas de comparsas como los Contrabandistas, consolidadas y de gran aceptación que han resistido el embate de la medievalización total de las fiestas, debido a la fascinación que levantaban en una gran parte de las localidades festeras, mientras que, por otra parte, otras comparsas o denominaciones si se prefiere, aparentemente anacrónicas también, fueron desapareciendo irremisiblemente, aunque algunas de ellas, permanezcan casi testimonialmente en contados lugares, como es el caso de Marinos, Estudiantes, Navarros, Romanos o Vizcaínos. Algunas poblaciones lo que hicieron es transformar el atuendo y darle corte medieval, como el caso de Navarros o Tomasinas de Alcoy.

Intentaremos desvelar, siquiera mínimamente tal incógnita. Los contrabandistas originarios pueblan nuestras montañas y las recorren, en la depresión económica que sufre nuestro territorio en el siglo XVIII. Son gentes que comercian con productos traídos por naves que atracan ilegalmente en nuestras costas, aunque también existan otras distintas procedencias. Se trata, al fin y a la postre, de un modo más de combatir la enorme carestía en que se vive. Es evidente que hay épocas en que tales actividades se prodigan especialmente, pero no deja de ser un hecho que jamás dejaron de ejercitarse.

La notable proliferación de comparsas o “filaes” de Contrabandistas, según la población de que se trate, es debido fundamentalmente al atractivo ejercido por la celebración del acto del “Contrabando”. Pero, por qué aparece, y por qué precisamente con este atuendo concreto y con tal particular idiosincracia.

Las fiestas nacen de escenificaciones, a veces incluso espontáneas, otras más estructuradas, que el pueblo hacía en la calle, con la argumentación de sus preocupaciones sociales de cada momento, introducían en ellas sus mitos, sus héroes, sus miedos, sus villanos. Atacaban o eliminaban, aunque fuese simbólicamente a los enemigos. En ese camino, vemos como quemaban a la Mahoma unas veces, otras al dragón, otras a los moros, otras al turco, otras al francés, otras al morisco, incluso al denostado Felipe V.

Todos conocemos el hilo conductor de la Fiesta desde los concursos de tiro y acompañamientos procesionales, pero a nivel popular siempre existió ese modo de escenificar la eliminación de aquello que daba miedo a la comunidad, la historia está plagada de ejemplos conocidos. Por otro lado la representación de comedias de Moros y Cristianos estuvo muy de moda en su época, como podremos ver en el próximo libro cuando hablemos del nacimiento de la Fiesta. Representaciones a gran nivel que funden uno y otro objetivo, se hacen en numerosas poblaciones españolas con mil motivos distintos, es un modo usual de festejar algo, ensalzar al bueno y defenestrar al malo.

A medida que el pueblo iba creando, canalizando sus fiestas, se identificaba a los buenos culturalmente con determinadas atuendos y a los malos con otros. Los grupos que se integraban en la Fiesta, dependiendo de los lugares, tenían en común un gremio, una vocación, una posición social, una promesa o lo que fuere.

En la Guerra de la Independencia y posteriormente, se forman muchos mitos, uno de ellos es el del bandolero bueno, muchas veces identificado con el bandolero andaluz, aunque en nuestra tierra también existió tal arquetipo que roba a los ricos y socorre a los pobres. En esa época hubo quien dejó las montañas y luchó contra el demonio francés, también el que defendió la monarquía cuando se pretendía implantar el liberalismo “modernizante”, como el caso de Jaime el Barbudo.

El pueblo llano se forma determinadas imágenes para sus mitos y ésta es sin duda una de ellas, esas “partidas” que pululan por Mariola o por la garganta de Crevillente, en algunos casos están integradas por antiguos contrabandistas que hostigan a los franceses y también a la administración que les favorece.

No es difícil que en algún momento del siglo pasado, tal mito comenzara a integrarse en la parte de los buenos de las distintas fiestas. Toda esta explicación sería pareja a la que pudiera justificar a los Vizcaínos, Catalanes, Navarros, Zuavos, etc., que debieron llegar por asimilación popular de los personajes relacionados con las Guerras Carlistas. Los Garibaldinos por el triunfo de Garibaldi en Italia, etc.

El Contrabando parece ser una parodia que formaba parte del “Ball de Torrent”, cuyo argumento es la persecución de que son objeto los contrabandistas por parte de los “Voluntarios Honrados” o milicia realista, de ahí que se escenifique con personajes como el “masero”, que se asimila al oriundo de la población, frente al contrabandista.

En fin, sea como fuere, los Contrabandistas ejercen un evidente poder fascinador y tiene una gran difusión, su traje es especialmente atractivo también. En Ibi, en vísperas de la celebración del segundo centenario de la llegada de la Virgen, ante las expectativas que las fiestas tenían ante tal efemérides, existe un grupo de personas que deciden iniciar la aventura. No se conservan el nombre de todos los fundadores, pero sí algunos de ellos:

Manuel Sanjuán Verdú, José Tortosa Verdú, Rafael Pascual Verdú, Hilario Sanjuán Serra, Ernesto Vilaplana, Vicente Verdú Verdú, Emilio Valero, José García (Liborio), Vicente Picó Crepo, José Alcaraz Jorge y Virgilio Berbegal Rico.

Fue Capitán Abanderado José Albero Ribera y Abanderada Antonia Martínez Valero (Toneta). Esta última refiere que salió ya acompañada de dos o tres festeras vestidas de andaluzas. Hay una fotografía en que aparece Antonia con una niña a su lado, ambas vistiendo traje de contrabandista.

Existe otra fotografía, cuyo pie indica 1929, representa ocho andaluzas en fiestas de Moros y Cristianos, a la sombra de uno de nuestros árboles centenarios de la Plaça la Palla, probablemente formaron una escuadra.

Con anterioridad a la contienda se tiene la participación mencionada como la única oficial de esta comparsa, sin embargo, es bien cierto que, tras consultar con los veteranos de la comparsa, recuerdan que ya en 1921 salió una escuadra de contrabandistas en nuestras fiestas, siempre de forma ocasional y alquilando los trajes en Alcoy. Pero la semilla había sido sembrada, tan pronto llega la paz, Manuel Sanjuán Verdú y Carlos Pla Coloma se ponen a trabajar con el objetivo de refundar la comparsa.

El 1941 existen dos importantes novedades, la refundación de la Unión Musical y la vuelta de la comparsa Contrabandistas que ya, en el siguiente año, participa plenamente en las fiestas, iniciando un acto que ellos denominan “Reparto del botín”, en el siguiente cuajaría ya como “Entrada del Contrabando”. Se trata de una embajada humorística especialmente escrita para su representación anual, debida al ingenio de Herminio Calatayud.

La primera directiva está formada por Manuel Sanjuán Verdú como Presidente, y Victoriano Albert, José Ridaura, Antonio Barrachina Juan y Carlos Pla Coloma como vocales.

La revista de fiestas ya, a partir de esta fecha incluye cada edición, el siguiente texto referido al último día de la trilogía, domingo. Recojo el de 1942 en primer lugar:

A las 7 horas.- GRAN DIANA, por una Banda de Cornetas y tambores del F. de J.J.

A las 7’30 horas.- Concentración de las comparsas en la Plaza Calvo Sotelo, de donde partirán a recoger a sus Banderas y Capitanes, dirigiéndose al Cerro de Santa Lucía, donde habrá un encarnizado encuentro entre los dos Bandos, desarrollándose una enorme
BATALLA
en la que los moros infringirán un duro castigo a los cristianos, obligándoles a retirarse con muchas bajas hacia la fortaleza, se procederá a abrir y clasificar las cajas del botín o contrabando.

Mientras que en 1943, esta última parte queda como sigue:
… con muchas bajas hacia la fortaleza, inmediatamente tendrá lugar la
ENTRADA DEL CONTRABANDO
y la Embajada entre Maseros y Contrabandistas.
A las 9 horas.- Asistirán ambos bandos al Santo Sacrificio de la Misa en el sitio de costumbre.

Los Contrabandistas se enorgullecen de que el segundo año de comparecencia en nuestras fiestas, celebran ya “soparet” el día anterior a la trilogía, algo que tan sólo hacían ellos en un principio y que con el paso del tiempo se generalizaría, quedando así instituida la “Nit de l’Olla”.

Existe una anécdota respecto del Capitán Antonio Blasco Company, en realidad ese año, le correspondía la capitanía a los Guerreros, este señor, miembro de esta comparsa, se ofreció a asumirla, siempre y cuando pudiese representarla vestido de contrabandista, a lo que aquella comparsa y los dirigentes festeros accedieron. Eran años de penalidades, ya veremos cuántas pasaron las distintas comparsas, y la Fiesta no estaba para arrogancias ni desprecios.

Existe otro momento de estas Fiestas, medio siglo atrás, que está especialmente relacionado con esta comparsa, ya aparece en 1946 incluido en el Guión de actos, se trata de la relación tan estrecha que siempre tuvo con el Asilo San Joaquín, relación que se evidencia con el lugar que utilizaron tantos años para su “zoco”, pero que se remonta a sus mismos inicios como entidad. Así pues, en el mencionado año y a las 13 horas del último día de la trilogía, aparecía: Las autoridades acompañarán a los miembros de la comparsa “Los Contrabandistas”, los cuales obsequiarán a los acogidos en el Asilo San Joaquín.

Tal obsequio, durante muchos años, se trataba de una comida ofrecida a todos los residentes, el domingo, mientras que también, durante muchos años, el Ayuntamiento, por su parte, hacia lo propio el sábado. Los Contrabandistas formaban un cortejo con las ollas, frutas y demás viandas, desde el “Hostal del Laurel” y llevaban a los acogidos en dicha institución todo ello. Con el tiempo y debido a que, al llegar la comida, ya se había enfriado, también el hecho de que muchos de los ancianos necesitaban una comida especial, se acordó sustituir la comida por un donativo, a fin de que se preparase allí la comida especial más oportuna. Aún hoy persiste tal donativo.

En 1946 se edita el Reglamento de fiestas, el cual estructura las mismas. Por la comparsa Contrabandistas aparece firmado por Ricardo García Esteve.

Pero volvamos al acto que distingue de tal modo a los Contrabandistas. En otro lugar de este libro reproduzco completo el texto de la “Embajada del Contrabando”, un acto que tuvo muchos altibajos, incluso llegó a provocar la crítica del cronista Antonio Anguiz, proponiendo que se retirara del guión si iba a ser objeto de tan precaria e irregular celebración, ya que muchos años se anunciaba y finalmente no se celebraba.

De todos modos, son muchos los protagonistas de este acto, pero seguramente los más conocidos, los que dieron coherencia y continuidad durante muchos años, serían el “tío Cuc” y después su nieto Juan Carlos Verdú Guillem, conocido por el mismo apodo, al que se le ha unido desde 1988, Vicente Enrique Picó Vicedo “Veri”, logrando junto al “tío Cagamistos”, una representación inolvidable. Actualmente el masero ha cambiado y el oponente ya, es el nieto del anterior protagonista. Las transgresiones y la peculiar dicción de “el Cuc”, junto con la voz desgarrada del “tío Cagamistos”, han dejado una profunda huella.

María Luisa Vilaplana Albero a sus 20 años, se convertía en la segunda y última mujer en ostentar el cargo de Capitán o Capitana, como se prefiera. Lo fue en el año 1950, parece ser que compartiendo el cargo con su padre Carlos Vilaplana Gil. Se siente orgullosa de haber representado a los Contrabandistas y al bando entero, en todos los actos con la dignidad requerida. Utilizó 50 kilos de pólvora en el disparo y para colmo, se quedó el “Cop” el siguiente año, utilizando otros 30 kilos más. En una entrevista que concedió al quincenal “Escaparate”, dijo: “El único gasto que ocasionaba la Capitanía era tener la mesa permanentemente puesta para que cualquier festero pudiese comer en casa. Eso sí, había que levantarse muy temprano porque a las ocho se empezaba a disparar el alardo”.

Nos cuenta Luis Satoca, en un artículo también aparecido en Escaparate”, como “Toneta”, la mencionada primera Abanderada de los Contrabandistas refiere que, hasta 1952, la aparición de la mujer había sido testimonial y escasamente evidenciada, sin embargo en ese año, se reúne un grupo de mujeres, son esposas de contrabandistas, y pretenden salir en las próximas fiestas, ya hemos visto como la participación femenina no fue realmente tan escasa, pero eso no quita un ápice de valor y de sabor al testimonio. Sin saberlo sus maridos, encargan en Valencia trajes de gitana, solamente se enteró Antonio Barrachina, porque era el encargado del servicio de “La Ibense” entre Ibi y Valencia, siendo el encargado de recogerles los trajes.

No desfilaron, adornaron un camión como si se tratase de una carroza y fueron recogidas en la Plaça la Palla.

Sorprendentemente, el cura José Giner Bartolí refirió este hecho en el Novenario, el cual aún se celebraba durante las fiestas, y apoyó la decisión de las mujeres casadas de acompañar a sus maridos, algo que, sin duda, en aquella época, significaría un aldabonazo para la participación femenina en nuestra Fiesta.

Ya en la revista de fiestas de 1956, hablando de la edición del anterior año, existen varias referencias a los Contrabandistas:

La salida reciente de un grupo de simpáticas y alegres mamás, que convertidas en castizas gitanas, a la chita callando, robaron a sus esposos de la soledad en que estaban sumidos y nos dieron una lección de lo que deben ser las fiestas.

No sé si hablaba en tono retrospectivo, o bien “Toneta” estaba confundida, también puede ser que tales mujeres saliesen varios años. En el mismo texto, Anguiz nos dice: quiero recordar la salida de algunas nutridas escuadras de valencianas, gitanas o moras.

Lo cual nos demuestra que la aparición de la participación femenina no es tan escasa como se refería anteriormente, antes bien se ha generalizado. En la crónica del siguiente año, el mismo escritor hace dos alusiones que reflejan una paradójica situación:

Destacaron los numerosos grupos de auténticos contrabandistas cuyo porte sobrecogía, llevaban consigo a sus gitanas y éstas con su simpatía y sonrisa daban color especial a la Fiesta.

Y por otra parte:

Por costumbre, se viene anunciando en el programa la Entrada del Contrabando entre las comparsas Maseros y Contrabandistas, así como el Fusilamiento del Moro Traidor; hace tiempo que se saltan estos números y hemos de ser consecuentes o se suprimen del mismo o se tiene la ineludible obligación de llevar a cabo todos los actos oficiales que se indican en el programa.

En el siguiente año, 1957, vuelve a incidir con el mismo tema: La Entrada del Contrabando y el Fusilamiento del Moro Traidor, sólo se mantienen como recuerdo en el temario del programa, y los festejos se quedan esperando tales números.

Ese año, los Contrabandistas en la Entrada, contaban con dos escuadras oficiales y dos especiales ya.

Al igual que sucedía con las comparsas anteriormente historiadas, también existen “aleluyas” referidas a ésta que creo curioso reproducir:

GENTE DE LA SERRANÍA (EL CONTRABANDISTA)
Mientras haya un andaluz
sobre su jaca bravía,
veloz cual rayo de luz
acunando la serranía
que defiende su arcabuz;
mientras haya una morena
de “sacai” ojos gachones
y altiva frente serena
que en plena Sierramorena
robe, sólo… corazones,
el bravo contrabandista
(del peligro burlador)
serena y firme su vista
y hurtando a todos su pista,
luchará con fiero ardor.
Su porte airoso y gentil
de fina estampa andaluza
curtido en refriegas mil,
hoy por estas calles cruza
arrogante y varonil,
y su charpa omnipotente
y el relumbrón de su faca
harán que toda la gente
se humille ante él reverente
por donde galope su jaca.
Herminio Calatayud (L.S.R.)

UN FESTER EN MINIATURA
Ya sé que soc chicotét
que m’alimente de alpiste,
y vach de contrabandiste
como si fóra un home fét.
En digüen Salvadorét;
soc fill del tío Mellát;
en el trabúc preparat;
la canana y els cartuchos;
faré foc contra els moruchos
que en Ibi mosan clavat.
Médico José García “Boquerol”
Poeta y dramaturgo festero, año 1929.

GENTE DE LA SERRANÍA (EL BANDOLERO)
Igual que un gato montés
agresivo, astuto y fiero,
corre del monte a través
teniendo el mundo a sus pies,
el valiente bandolero.
No hay nadie que se le resista
a su egregia voluntad;
fácil halla la conquista,
y no hay nadie que resista
tal altiva majestad.
No hay nada que se le esconda
ante su mente serena;
conoce por fronda,
la Serranía de Ronda
igual que Sierramorena,
y su jaca jerezana,
todas las noches le deja
arrimado a la ventana,
donde una linda serrana
le espera tras la reja.
Pues si en el ataque es fiero,
es noble como un león
y aunque altivo, justiciero,
el valiente bandolero
tiene de oro el corazón.
Herminio Calatayud (L.S.R.)

COMPARSA CONTRABANDISTAS. VALS EXTRA
La farina a vint pesetes
a de ser de segonet,
la de dacsa va a catorze
i el oli a veintitrés.
Les verdures van molt cares
sobre tot els espinacs,
sapuntaren al Ocaso
que resulta més barat.
(Estribillo)
Hay señor, hay señor
qui puguera ser Masero
hay señor, hay señor
qui puguera ser llaurador.
Una bata val vint duros
i unes sabates també,
lligacames set pesetes
i unes calses vintitrés.
Les verdures van molt cares,
sobre tot els espinacs;
sapuntarem al Ocaso
i tenim el enterro pagat.
(Al estribillo)
Hui iá molta carestía
de oli y també de blat,
fresols i creilles
de penques i aspinacs.
(L.S.R.)

UN FESTER EN MINIATURA
Ya sé que soc chicotét
que m’alimente de alpiste,
y vach de contrabandiste
como si fóra un home fét.
En digüen Salvadorét;
soc fill del tío Mellát;
en el trabúc preparát,
la canana y els cartuchos,
faré foc contra els moruchos
que en Ibi mosan clavat.
Escrito por el médico D.José García “Boquerol”
poeta y dramaturgo festero.

Pero volvamos al relato de las vicisitudes que configuraron esta agrupación singular que hoy se siente apiñada entre sí de tal modo, con su presente y su historia. Su primer local social fue el “Bar del tío Ricardo”, ubicado donde hoy se encuentra el Bar Ideal, un establecimiento que contaba con patio y locales en su parte de atrás, y que dio acomodo nada menos que a tres comparsas, la que nos ocupa junto con Guerreros y Maseros. De allí se trasladaron al primer piso del Bar Colón, en cuyo segundo piso estaban Los Argelianos, después al Bar Central en la Plaza de la Palla, después nuevamente a la calle Colón, esta vez en el número 23, donde hoy se emplaza el estanco, de allí a Amado Brotons, 1, ya en el año 1963, emplazando el zoco en esa calle desde su confluencia con Colón, y finalmente a la calle Paca Guillem.

Ese año de 1962, comienza el Concurso de Cabos de Escuadra, una inclusión en la Fiesta que habría de obtener gran prestancia y aceptación, y en la que esta comparsa siempre se distinguiría especialmente. La especificidad de su, digámoslo así, puesta en escena, su porte, colorido, uniformidad, la espectacularidad del cabo, con su gallardía, su movimiento, el rodar de su navaja, le confiere un distintivo acusado con respecto al resto. Son distintos no sólo en la mecánica, también en el ritmo y en la música, el pasodoble araña con sus aires valseados las fibras atávicas. Todo ello constituyó siempre un especial atractivo para el espectador, algo a lo que la comparsa añade el orden impecable, la autodisciplina, la exquisita uniformidad y cómo no, el buen hacer de sus excelentes cabos.

Vencedores del concurso en muchas ocasiones, fueron varios de sus miembros, tres de ellos concretamente, los que obtendrían la Escarapela de plata: Ricardo García Esteve. ,Francisco Torró Payá y Luis Ferrando Gisbert. El primero de ellos se le ha considerado el primer ganador del concurso, en el año 1964, ya que en esta edición se le dota de una organización específica y un protocolo, prácticamente similar al que conocemos hoy.

Se edita el Reglamento emanado del trabajo de aquella primera comisión de fiestas, presidida por Rafael Pascual, es firmante del mismo por esta comparsa Sinforiano Cantos Charcos.
En 1965, el Capitán Alfredo Albert Tortosa regala una nueva bandera, para que su hija la Abanderada Josefina Albert Guillem fuese la primera en llevarla a su hombro.

Al año siguiente es cuando Ricardo García Esteve, tras obtener su tercera escarapela consecutiva, recibe el galardón de plata durante el pregón de fiestas de manos del presidente de la comisión.

En Asamblea de la comisión de fiestas celebrada el 9 de abril de 1967, con asistencia de la Corporación Municipal, festeros y simpatizantes, se procedió al pase de un documental de las fiestas anteriores elaborado por Carlos Sanchís, a cuyo fin se entregaron los premios de fotografía. Autoridades y comisión se reúnen en una comida, y tras unas palabras de Salvador Valls, vicepresidente saliente y miembro de la comparsa Contrabandistas, Rafael Pascual agradece a todos el apoyo prestado y con un simbólico abrazo traspasa la presidencia a José María Cantos Charcos. Se le entrega también a Ricardo García Esteve un pergamino, y a Ismael Pascual el título de Alcalde Honorífico de Fiestas. Entrando como secretario de la comisión otro contrabandista que, en el futuro, también llegaría a ser presidente, Francisco Martín Ibáñez.

Los Moros y Cristianos durante esta presidencia toman un considerable auge, tuvo de duración hasta 1973. En ese tiempo, se instaura la Asamblea anual de todos los festeros, se inicia la exaltación festera; en el orden de infraestructuras, se dota a la Fiesta de abundante material, y sobre todo se pone una irreversible semilla, la necesidad de convertirse en ente autónomo, asunto del que ya jamás dejaría de hablarse. Durante su presidencia, también tuvo lugar la fatídica explosión de la fábrica de fulminantes Mirafé, con la suspensión de las fiestas de ese año. En el año 1967, los Contrabandistas son 61 componentes y en 1974, llegan a 75, son años de incremento del censo, en los que llegan a ser los segundos más numerosos tras los Piratas.

Pero sigamos con la cronología de los acontecimientos, es en 1971 cuando Francisco Torró Payá consigue su Escarapela de plata tras ganar tres ediciones consecutivas el concurso. La Entrada de ese año, muestra la siguiente estadística:

Siete parejas a la grupa: 14 hombres, 7 mujeres, 7 caballos.
Escuadra especial: 7 hombres.
Banda Bocairente
Tres escuadras infantiles: 17 niños
Carrito con gitanas: 8 mujeres
Escuadra traje típico: 12 hombres
Carroza infantil: 30 niños
Escuadra traje típico: 12 hombres
Escuadea traje típico: 12 hombres
Banda Bolbaite
Carroza Abanderada y peques: 1 hombre, 1 mujer, 38 niños.
En total participaron 64 hombres, 16 mujeres, 85 niños, 2 carrozas y 2 bandas. Ese año además del presidente, José María Cantos, figura en la vicepresidencia su propio hermano Sinforiano Cantos.

Es el 30 de agosto de 1972 cuando se celebra aquella primera Exaltación Festera, que tiene por marco, el que sería ya siempre, el Teatro Salesiano. Con palabras de Adrián Espí Valdés, el Cronista de la Asociación de San Jorge, así como la actuación de la Unión Musical de Educación y Descanso de Alcoy, dirigida por Antonio Mompeán Valenzuela, también actuó el Orfeón Ibense dirigido por el prolífico Manuel Rasero Prado, todo ello presentado por el popular locutor de la Voz de Alicante, Pepe Mira Galiana.

En 1973 se vuelven a convocar elecciones municipales, el que había sido presidente de la comisión durante siete años, es de los concejales destinados a la renovación, el día 30 de marzo de 1974, recibe un homenaje y éste impone la insignia de oro al nuevo presidente, Salvador Miró Sanjuán. Quedaban en el tintero peticiones y propósitos como el Casal del Fester y la constitución, como ya dije, de la asociación autónoma de Moros y Cristianos.

Esa misma edición festera, los Contrabandistas tienen Capitanía, la asume Amado Brotons Ripoll, un joven Capitán que invita el viernes, 3 de mayo, a toda la comparsa y a la Banda Unión Musical a una comida en el Hotel Plata. Ese año ingresan 10 nuevos componentes, todos ellos jóvenes.

La reunión de la comisión que preparaba la constitución de la UNDEF, se celebra el 15 de marzo de 1975 en el Ayuntamiento ibense, tras la cual se serviría a todos los asistentes un aperitivo en la Comparsa Contrabandistas.

En l’Avís siguiente, un tercer miembro, obtenía la Escarapela de plata, Luis Ferrando Gisbert, preparándose una especie de homenaje para él y para el beduino Manuel Monllor que la conseguía al mismo tiempo, en el acto de la Exaltación festera.

Se publican los estatutos de la asociación independiente de Moros y Cristianos por fin, el día 18 de septiembre de 1976, es firmante de la ponencia redactora Rafael Sanjuán Pina por los Contrabandistas. En el libro correspondiente, figura como domicilio social: Paca Guillem, 21.

En 1978 vuelven a tener Capitanía, la treceava de la comparsa, personalizada en Desiderio Chorro Monllor, su hija Isabel fue la Abanderada y todos los Capitanes conocidos si dieron cita en la “Nit de l’Olla” y en la Entrada.

El zoco se ubicaba ya en su actual emplazamiento, el patio del Asilo San Joaquín, un lugar relacionado con la historia de esta comparsa, frente al cual estuvo muchos años ubicado el local social.

El 23 de diciembre de 1979, era elegido Francisco Martín Ibáñez, Presidente de la Comisión de Fiestas, entre la terna presentada por el Alcalde, la cual estaba configurada, además del citado, por Carlos Miguel Guillem Verdú y José Manuel Sanjuán. El día 27 de enero próximo se llevó a efecto la trasmisión, recibiendo del Presidente saliente la imposición de la insignia de oro.

Tuvo este contrabandista, un mandato de extraordinaria relevancia para los Moros y Cristianos locales. Junto al Ayuntamiento y la Junta que se formó al efecto, se responsabilizaría de la gran efemérides del “250 Aniversario de la llegada de la Virgen y 50 de su Coronación Canónica”, organizando unas fiestas extraordinarias que tuvieron un día más. También, en el siguiente año, se erigió el primer monumento a la Fiesta de Moros y Cristianos de todo el ámbito festero. Hasta un año más tarde, en 1983, la vecina Alcoy no inauguraba su monumento a San Jorge con una filosofía similar a la nuestra. También se iniciaría durante esta gestión, el traslado de la Virgen pequeña el día anterior a l’Avís, por una propuesta de la Banda Unión Musical que se ofreció a acompañarla en sus andas, si se organizaba tal comitiva, puesto que hasta esa fecha el traslado se realizaba de modo prácticamente inconfesable. Me referiré también al inicio de la representación con texto de la Entrega de Llaves que, como veremos en el capítulo dedicado a los Guerreros, hasta esa fecha se realizaba tan sólo gestualmente.

Hubo un motivo de polémica que le persiguió, prácticamente de principio a fin, el desdoblamiento de la Entrada que, con el crecimiento experimentado en el censo, se había convertido en un acto interminable.

A finales de la década, Juan Carlos “el Cuc” y el tío “Cagamistos”, verdadera apoteosis de sensaciones para los espectadores, forjaban la fama que hoy tienen, siguiendo el primero de ellos aún vinculado al acto. Decía yo en la crónica de 1979: Juan Carlos “el Cuc” y el “tío Cagamistos”, serán los entrañables protagonistas de la Embajada del Contrabando, ellos con su socarronería y habilidad, nos hacen pasar momentos deliciosos. Por un lado la veteranía y el aplomo ufano, del otro la juventud y el despropósito intercalado, forman una pareja ideal, habitual ya para este simpático acto.

Un año después, Juan Verdú, refiriéndose a la edición de la mencionada efemérides mariana, decía: “L’Ambaixada entre els Maseros i Contrabandistes per l’Entrada del Contrabando, es féu ab la seua gràcia tan tradicional a la qual ens tenen ja acostrumbats, encara que este any, degut al montatge especial per els actes de la Verge, va tindre lloc a la part posterior del castell, restant així disminuida en part, la normal assistència d’espectadors”.

Esa edición obtienen el primer premio destinado a la mejor comparsa del bando cristiano. Por cierto que ese año, por su reciente fallecimiento y habiendo sido el ganador del primer concurso, la Comisión de Fiestas acuerda denominar al XX Concurso de Cabos como “Premio Ricardo García Esteve”.

El 29 de marzo de 1982, en Junta de Gobierno presidida por Francisco Santonja Gisbert, concejal delegado de fiestas, en el Aula de Cultura de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, Francisco Martín Ibáñez cedía su cargo, imponiéndole la correspondiente insignia de oro a Miguel Beneyto Martí, almorávide entonces pero contrabandista muchos años, el cual había resultado elegido en Asamblea general extraordinaria el 25 de febrero. El día 8 de julio se celebraría una cena de homenaje, al que fue responsable de la organización de las fiestas de Moros y Cristianos más largas y fastuosas del siglo.

En 1983, los Contrabandistas ostentan nuevamente Capitanía, la asume Sinforiano Cantos Charcos, el primero de una familia en que habría de aportar tres capitanías y varias abanderadas. Debido a que en el segundo domingo de mayo coinciden las elecciones, l’Avís debe celebrarse el sábado anterior.

En el año 1985 es mantenedor de la Exaltación festera, Francisco Fau Pla y dedica sentidas palabras a esta comparsa y en particular a un miembro de ella:

“Inevitablemente tuve el recuerdo de una persona, a quien todos vosotros conocisteis, Ricardo García (Govern), y a quien yo siempre admiré como cabo de escuadra, porque causaba auténtica fruición verle en la punta de la escuadra, mirando como de soslayo, pero mandando la escuadra, marcando ritmo y cadencia, sosteniendo el paso menudo y, de pronto, se adelantaba todo él frente a la escuadra, girando sobre su cabeza los vuelos de una gigante navaja. Esos instantes eran, en vivo, algo así como el arte de las formas en movimiento de que hablaba Eugenio d’Ors. En estas fiestas de Moros y Cristianos siempre y todos han puesto sentido y emoción. Algunos, también, arte”

En 1986 se decide trasladar a la mañana del viernes, primer día de fiestas, la Embajada del Contrabando, hay incluso un ligero cambio semántico en la redacción de su proclama:

ENTRADA DEL CONTRABANDO. Las comparsas de Maçeros y Contrabandistas entablarán una divertida batalla dialéctica, en la que podrán esa clásica nota de humor, como se viene haciendo desde antaño.

Como protesta las comparsas organizadoras deciden no celebrarlo, aunque ya, en el siguiente año, sí lo hacen, para más tarde al desdoblarse la Entrada, volver a su ubicación tradicional en la mañana del sábado.

En el año 1988, se bendice nueva bandera, confeccionada con los símbolos clásicos y regalada a la comparsa por la Abanderada de ese año, María Victoria Cuevas Oliva y su esposo, Amado Brotons Ripoll, el que fuese ya Capitán catorce años atrás, ambos actuaron como padrinos en tal bendición.

La polémica por el necesario desdoblamiento de la Entrada no cesó, a punto estuvo de consumarse en el año 1988, pero las reticencias de la Capitanía de ese año, abortaron en parte la iniciativa que, poco a poco, se convertía en verdadera y urgente necesidad. Un año más tarde, le correspondió Capitanía a José María Cantos Charcos, el que fuese presidente de la comisión, su actitud ante esta cuestión pudo conseguir la celebración de la Entrada cristiana por la mañana.

Me referí en la crónica a él con estas palabras: En olor de multitudes, entre vítores y aplausos, con un público totalmente entregado. Acompañado nada más y nada menos que, por las tres bandas musicales de Alcoy: “La Primitiva”, la “Unión Musical” y la “Nueva”. No se podía pedir más…

Tras él su comparsa, en una delirio de color y música y, cómo no, siendo los Contrabandistas, un espectacular despliegue equino que, además, iba a extenderse al resto de ambas Entradas.

Efectivamente, una nube musical transportó a este Capitán, enhiesto, sobre una altísima carroza, a través de regiones inimaginables, como si fuese la misma música la que, bajo sus pies, lo elevara y manejara entre las calles volcadas de Ibi.

Antonio Barrachina García, recibía en 1989, el título de Festero de Honor, junto a Bernardo Coloma de los Chumberos. Dediqué unas estrofas a ambos:

Lleváis desde siempre, en vuestra piel
olor y sabor a Moros y Cristianos.

En 1988, Juan Carlos Verdú, se ve obligado por un acontecimiento familiar, a no representar a la Embajada del Contrabando, un año después regresa a su habitual puesto, con renovadas energías al parecer, porque, de principio a fin, improvisa todo el parlamento, ante la desesperación del “tío Cagamistos”, y es que este acto necesita este sedimento, esta historia, hasta esta anécdota, para respirar el aura tradicional que ya está consiguiendo.

En el siguiente año, Vicente Enrique Picó Vicedo, “Veri”, se incorporaba a la interpretación, aún sigue en su cometido. Ambos comparten la responsabilidad de un acto que, hoy, se realiza sobre un carro, con un caballo enjaezado y rodeado de contrabandistas. Juan Carlos conversa con el centinela y dice aquello tan famoso ya de: “Señore, pasá queremo y sin duda pasaremo”. Introduce a su compañero que hace la oferta de sus mercancías al “net del tío Cagamistos”, el “home de la veu templá” que dicen los Maseros. Cabe la disgresión simpática, el gesto pizpireto, la referencia irónica. Tras lo cual, una maraña de pequeños, y no tan pequeños, rodean el carro, produciéndose una catarsis inolvidable entre festeros y público que recuerda aquellas “Batallas de Confeti y Serpentinas”, lamentablemente perdidas en el tiempo por excesivamente festivas, paradojas de la vida, en fin, un momento de frescura y felicidad esperado por todos.

Durante dos años consecutivos, 1990 y 1991, obtienen el premio a la mejor comparsa del bando cristiano.

En la Exaltación festera de 1993, se presenta la marcha “La Niña”, cuyo autor es Enrique Torró Insa, el músico contestano, vocal musical de la UNDEF. La marcha es una sorpresa y un regalo de la familia a la Abanderada María Pilar Santonja, hija del Presidente del citado organismo en ese momento, el ibense Francisco Santonja Gisbert. En la Entrada formarían una bella escuadra cubriendo la espalda de tal Abanderada, la cual estaría compuesta por un representante, con su propio traje, de distintos pueblos del ámbito que tienen Contrabandistas en sus Moros y Cristianos, todos amigos personales de este personaje, con tres cabos de escuadra componiendo una bella estampa, y el Presidente de la UNDEF en el centro de tal formación.

En 1995, Pedro Cantos Ferrando, se convierte en el tercer miembro de esta familia en ostentar la Capitanía. Casi como un reconocimiento a esta familia festera y a la impresionante trayectoria del que fuese presidente de la comisión entre 1967 y 1973, e inagotable colaborador de la Fiesta, José María Cantos Charcos, recibía el título de Festero de Honor.

Decía en mi crónica: El año en que la Capitanía cristiana la ostentan los Contrabandistas, le confiere a la Entrada de ese bando, una especial y específica personalidad. Ese pretendido anacronismo, precisamente, hace que la parada se convierta en un enorme jardín, un carmen granadino en el que, además de flores, existen baldosines de figuras y colores, que parecen trozos de naturaleza e historia comprimida, hermosos estucos y taraceas, telas de pigmentación estridente y finísimas puntillas, nostalgia de un pasado extraído de insospechados cuentos serranos.

El olor, los aromas, acompañando el espectáculo visual, es un descubrimiento reciente en nuestras Entradas, algo que también usarían los Contrabandistas, desde el inicio hasta el final envueltos en una impresionante fantasía musical, en la que se incluyeron tres estrenos en la Fiesta de distintas piezas, la primera de las cuales es una adaptación de la sintonía de “Curro Jiménez”, y las otras tres, las nombradas “Gitana” y “Michel”.

Se reparte un folleto explicativo de tal Entrada a todo el público: En el desfile que verán a continuación hemos intentado, con imaginación y fantasía, equiparar los elementos propios de los Contrabandistas con los que lucen en un boato de Moros y Cristianos. Así que, las arcadas las hemos sustituido por arcadas de patio andaluz, los ballets por ballets zíngaros, el incienso por romero aromático, los elefantes por caballos ¡Y de rejoneo! Las armas y los metales por la navaja contrabandista, la música por estrenos de marchas propias, carrozas y plumas por las flores y los estandartes, colores y seda por la MANTA peculiar del contrabandista.

Mención aparte merecen todas las iniciativas culturales abordadas por esta comparsa ese año, resultado de un ingente trabajo del equipo que preparó el acontecimiento y, cómo no, de la familia que ostentaba el cargo. Del 5 al 10 de septiembre y en la Ermita San Vicente, una exposición retrospectiva recogía más de seis décadas de historia, imágenes que sabían del tiempo y de la vida, de sentimientos, de ilusiones, imágenes que configuran el tesoro de nuestra historia, no sólo de la comparsa, sino de una comunidad que a través de sus fiestas se expresa.

El día 8 de septiembre de 1995 se estrena el pasodoble “Gitana”, en un concierto de la Unión Musical de Ibi, dirigida por uno de los compositores de la misma, Benedicto Ripoll Martínez.

Los Contrabandistas repartían programas del acto, en el que justificaban así la presentación del pasodoble: La Comparsa Contrabandistas dedica este pasodoble a aquellas mujeres que, con su paciencia, saber estar y dedicación, tanto a las personas que quieren, como a la propia Fiesta, hacen que ésta continúe año tras año, con todo el esplendor que una gran tradición requiere. Nos referimos a la “dona del fester”.

En el mismo concierto, como sorpresa a la Abanderada y a su familia, el Capitán promueve la presentación de otro pasodoble que lleva por título “Michel”, apodo del fallecido padre de tal Abanderada, Rafael Vilaplana Coloma. Había sido compuesta por J. Chafino Mira y como ya mencioné con anterioridad, ambas sonaron en la Entrada de ese año.

Tal iniciativa vendría a completarse con la grabación de un disco compacto que recogía ambas piezas. La grabación en unidad móvil se lleva a efecto el 9 de mayo de 1996 y el 4 de mayo siguiente se presenta, mediante otro concierto de la Unión Musical de Ibi, interpretándose varias piezas incluidas en él, como “Chiclanera”, “Ayamonte”, etc. Finalizado lo cual, se ofreció un vino de honor en el que brillaron las navajas en las manos de sus excelentes cabos.

Conjunto completo e imaginativo el presentado en la Entrada de 1996. La específica personalidad de esta comparsa puede permitirse una cierta indulgencia con la ortodoxia de la Fiesta. Entre sus filas se estrenó en la calle el grupo “Castell Vermell” de “xaramites i tabals”, con la pieza “Balls de Nanos i Gegants”, que es un arreglo de Benedicto Ripoll, así como la de “Sevillanas Boleras”, que estaban interpretadas por un grupo de saxofonistas denominado “The Sax’s Music”.

Se reparte un pequeño panfleto con unos versos originales de Jordi Ripoll:

“Ibi abajo, como una alfombra
arriba el cielo,
y entre uno y otro
un bandolero contempla,
erguido sobre su yegua negra.
Que corto el camino,
y qué larga la distancia
donde estará su amada
quien rondará su ventana…”

En el año 1997, con tan sólo 40 miembros, la comparsa y cada uno de sus integrantes siguen con ilusión renovada cada año, cada vez que un pasodoble acaricia sensual sus espaldas, cada vez que notan el blando chocar de sus polainas al marcar el paso, la faja prieta y la manta ajustarse cada año más a su hombro, es una ceremonia de sensaciones, el roce del chaleco, las botas ajustadas y esa escuadra a la que resulta imposible soltar de la mirada. En este mismo año presentan el borrador de sus “Estatutos” para erigirse como asociación legalmente constituida, instaurando el número de orden de componentes y cuantificando el valor patrimonial de todo cuanto poseen.

Eso, al menos, en cuanto a lo que puede devengar un valor material, porque los Contrabandistas atesoran también un enorme patrimonio de experiencia y de vida, pequeños y grandes acontecimientos, costumbres y personas que configuran lo que hoy son.

El mencionado “Veri”, ya ordenado sacerdote, era el Mantenedor de la Exaltación festera ese año. Tuvo palabras sentidas hacia la Virgen de los Desamparados, citando a Guillermo Ferrán y a Rafael Satorre:

“Una antigua tradició oral afirma que el artista que va esculpir la imatge de la Mare de Déu va pendre com a model per a la cara el de una dona jove i bonica que vivía en un maset en la partida de Polop. I es que la llavor sembrada en bona terra… ¡La nostra ho es. María, la Mare de Déu dels Desamparats, una de les nostres!”

También glosaba a su familia festera y, cómo no, a su comparsa:

“Ser fill d’Ibi i enamorat del meu poble i amant fidel de la meua gent, agraït als meus pares i als meus amics també. Fill d’un Chumbero, net d’un Capità Argelià, germà d’un Guerrero, nebot d’una Abanderada Argeliana, nebot d’una Capitana Pirata i d’una altra Abanderada Argeliana cosí. Chumbero de naiximent, Contrabandista d’adopció; estes con els credencials que huí vos presente”.

Esa edición participaban en la Entrada con 2 escuadras femeninas con 25 mujeres, 4 masculinas con 42 hombres, 48 personas de boato, en total 115, más 5 bandas de música y 6 caballos.

El día 1 de mayo de 1999, se inauguraba la nueva sede social y zoco, en la ubicación tradicional de la calle Paca Guillem, tras la inauguración de la exposición de fotografía de ese año. La Unión Musical en colaboración con el grupo “Castell Vermell”, ofrecería un concierto con una selección de obras, todas ellas relacionadas con esta comparsa, bajo la batuta de Benedicto Ripoll Belda. Inmediatamente y con fecha del mes de mayo, enviaban una comunicación estableciendo un calendario para celebrar “almorsarets-ensaios”, y un horario de su sede social.

Los Contrabandistas entrarán en el año 2000 como una asociación inscrita en el registro de Alicante con el número 5920, pero, evidentemente esto no es más que un dato, una cifra, quizás hasta una firma, en realidad, entran en el año 2000 con un bagaje de participación en nuestra Fiesta, en la que han contribuido de manera decisiva amándola y cuidándola, hasta tal punto, que merecen enorgullecerse de ello y a nosotros de que formen parte de nuestra agrupación.

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