Almorávides

La Comparsa “Almorávides” inicia su andadura en 1980, el 30 de enero de ese año celebran su “Creua”. La media de sus fundadores, 28 miembros, es de 28 años. El Primer Presidente fue D. José Maria Ramírez Mellado, Cronista de Fiesta ya entonces. La Primera Abanderada fue Dª. María Emiliano Torregrosa.

El traje, la Bandera y el Banderín se ejecutan sobre sendos bocetos del artista alcoyano D. Rafael Guarinos, siendo la ejecución de los guiones a cargo de Dª. Anita Vilaplana y los Padrinos: D. Eliseo Martí Bernabeu, a la sazón Primer Capitán “Almorávide” en el año 1986, y su esposa. Comparsa muy premiada en el concurso de cabos, tanto en Cabos como Escuadras, tiene a gala un alto grado de rigor en su participación en los actos.

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En un tiempo puro
en una conversación de estrellas
cuando el viento descansaba
saboreando las matas, las peñas
y las gotas de sudor de la gente,
trastabilleó la historia
asombrada de tal sosiego.Por fin, se escucharon los sueños
en una charla de pólvora y sonrisas,
era el lenguaje del alma espumando
para competir blanca con las nubes.

Se abrieron los párpados del espíritu
que no podía ser ciego al milagro
de cómo la música se convertía
en múltiples lazos de colores
que anudaban los sentidos.

En un tiempo puro
como pétalos de romero
cuando la aurora de la eternidad
acunaba maternal mi pueblo
cada corazón se sintió niño
y el mundo fue todo él
una febril aventura.

Siguiendo con esa política de rigor histórico que Ibi acometió, la siguiente comparsa que ve la luz es la de “Almorávides”, en la que se integra, o más bien, debiera decir, “milita”, el que suscribe estas páginas.

El nombre “almorávides”, deviene del árabe “al-Murabitum”, derivado de “Ribat” que quiere decir casa de ejercicios, esto es, el lugar donde se retira el místico Ibn Yasin, situado en una isla nigeriana, cansado del escaso éxito inicial de sus prédicas. Este místico sería el iniciador de un movimiento que toma cuerpo entre las tribus bereberes de Sinhaya, para después, extenderse por una vasta extensión africana y más tarde, saltar el estrecho. En principio, los almorávides llegan a la península para auxiliar al rey sevillano Al-Mutamid, ante el creciente poderío de los reinos cristianos.

Ya en el siglo XII, en sus primeros años, se anexionarían progresivamente, y uno tras otro, los reinos de taifa peninsulares, viéndose frenada la conquista, precisamente, en el territorio valenciano que controla el Cid. Durante años una imprecisa franja territorial, entre la que se encontraría nuestra comarca, separaba ambas demarcaciones.

En 1091, un sobrino de Yusuf ben Tasufin, el gran adalid de la secta, sería gobernador de Sarq al-andalus (prácticamente la actual Comunidad Valenciana), poniendo guarniciones en Orihuela, Denia y Xátiva hacia el 1092.

En el 1099, el Cid vence a otro ejército comandado por Abu Abd Allah Muhammad ibn Tasufin, sobrino también del tal Yusuf, en los alrededores de Quart, sin embargo, tres años después, tras la muerte del guerrero castellano, Valencia era definitivamente anexionada por los Almorávides.

Todo Levante, incluyendo el territorio murciano, se convertía entonces en una importante provincia del imperio, a cuyo frente se nombraría a Abd Allah ibn Fatima. De esta provincia almorávide, se reclutaría más tarde, el ejército que se enfrentaría con Alfonso el Batallador, el cual les infringió la severa derrota de Cutanda.

En 1145 al conocerse la sublevación en el seno de Córdoba, capital de los territorios peninsulares, Valencia depone a su gobernador, sacudiéndose el yugo de la férrea administración almorávide, y poniendo en el cargo de cadí a Marwn ibn Abd al Azid.

Pero, en fin, vayamos a lo que nos ocupa, el camino hacia las estrellas recorrido por los Almorávides de Ibi para entrar en su propia historia. El proyecto surge en octubre de 1979, cuatro amigos, miembros de la Comisión de Fiestas: José Miguel Amorós Pérez, “Campos”; Pepe Ramírez, “l’alcoià”; Martín Bonillo, “Bonillo” y Miguel Beneyto, “el gordo les mantes”, apuntaban la posibilidad de iniciar tal aventura.

Quince días después, tras haber intercambiado impresiones con otros tres amigos y haber acogido éstos la idea con entusiasmo, se celebra una primera reunión en la reducida, entonces, oficina del antiguo taller de “Troqueles Amorós”, con la incorporación de Daniel Martínez, Eliseo Martí y Francisco J. Guillem.

Se acuerda hacer extensiva la idea y convocar una reunión más abierta en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento, el viejo, para los que pudiesen estar interesados, proponiendo ya los nombres de Almohades o Almorávides, para la futura comparsa.

Se recopiló abundante información, fundamentalmente de la segunda posibilidad, e incluso se realizó un apunte inicial del que podría salir el traje, basándose en los datos recogidos. A esa reunión asistirían veintiséis personas dispuestas a firmar la constitución de la nueva entidad. Allí se acuerda definitivamente el nombre. Como dato anecdótico, el contenido de la reunión y los nombres de los asistentes, se recogen en un papel de envoltura que aún se conserva en la sede.

El 9 de noviembre se dirige escrito a la Comisión de Fiestas, con el boceto definitivo realizado por el alcoyano Rafael Guarinos Blanes, expresando por escrito los datos históricos que avalan la propuesta, las firmas de los asistentes a la mencionada reunión y las 20.000 pesetas preceptivas de señal, aportadas por algunos de sus miembros.

En esa misma reunión, Eliseo Martí Bernabeu, ya ofrece regalar la bandera, propuesta que, como es de imaginar, fue acogida con entusiastas aplausos.
El once de enero, se reúnen nuevamente los futuros miembros, para dar lectura al escrito de la Comisión de Fiestas aprobando la fundación y que, curiosamente, viene firmado por el, aún Presidente y miembro de la comparsa, José Miguel Amorós Pérez.

En esa reunión se elige Directiva, nombrándose como resultado de la votación a José María Ramírez Mellado, es decir el que dirige estas letras, como Presidente, y a Daniel Martínez Gisbert, como Delegado. Para los distintos cometidos restantes, se nombra a José Miguel Amorós Pérez, Francisco Rico García, José Luis Coloma, Martín Bonillo Medina y Miguel Beneyto Martí, aunque bien es verdad que todos y cada uno de los futuros miembros, se responsabilizarían de alguna gestión.

El domingo, 20 de abril, se celebra la “Creuá”. Aunque la nieve, caída recientemente, aún cubría las cumbres que rodean la población, ese día amaneció radiante y luminoso, la primera marcha en la Plaça la Palla, iba a sonar para cada uno de nosotros, a la misma gloria.

La Verdad de Murcia transcribía así la noticia:

El pasado domingo, se presentó la nueva comparsa de moros con el nombre de Almorávides. Fue el acto de constitución de la comparsa. Hubo el correspondiente almorsaret, al que asistieron los componentes de la misma. En la actualidad son 28 festeros, pero esperan superar los sesenta. Han elegido presidente a José María Ramírez Mellado; abanderada, María Emiliano Torregrosa. El traje aunque no se encuentra totalmente confeccionado, constará de casaca, pantalón bombacho y turbante negro. La edad media de sus componentes es de 28 años.

La primera Abanderada, pues, se trataba de la esposa de uno de los miembros fundadores: Rafael Verdú Herrero.

La sede social que aún persiste, se ubicó en la casa emplazada en la calle Colón, nº 11, propiedad de Eliseo Martí, el cual la cedió por un módico alquiler, su decoración y acondicionamiento fue obra fundamentalmente de Miguel Beneyto Martí.

La bandera, banderín y escudo, son igualmente diseñados, a instancia del estudio realizado, con los pinceles de Rafael Guarinos Blanes, encargándose de la ejecución, la artesana Anita Vilaplana de Petrel. Los trajes serían confeccionados por el sastre local y miembro de la comparsa Pedro Ramón Aracil, aunque hoy en día, al haberse trasladado a otra población, los confecciona Paqui Verdú, la conocida artesana de trajes festeros.

Los Almorávides asistieron a los actos del día de l’Avís de paisano, al no estar aún ultimados los trajes y por la ilusión, naturalmente, de hacer la presentación en septiembre. Durante el mes de junio, a punto estuvo de disolverse, debido a la carestía económica y el desánimo provocado por la sucesión, prácticamente inevitable, de sinsabores e inconvenientes. Se lleva a cabo una reunión la última semana de mayo, en la que se pone sobre la mesa tal posibilidad, finalmente se pidió la firma de todos los miembros para solicitar un crédito y así cubrir los cuantiosos gastos, tal compromiso fue suscrito por dieciocho personas. A trancas y barrancas, la ilusión venció al desánimo, y los Almorávides llegaron a septiembre con los problemas resueltos.

En aquella época, la Exaltación festera tenía lugar en mayo, por lo que ni la Abanderada ni el traje pudieron ser convenientemente presentados. Tal presentación se realiza en el acto celebrado el miércoles, Primer Día de Novenario, en el Teatro Salesiano. Se vistieron por vez primera Pedro Martínez Garijo y Roberto Bernabeu, tomando la palabra yo, como Presidente, para dirigirme al público asistente, entresaco unas frases que describían el traje con cierta aproximación:

“Aparte de las citadas referencias de las crónicas a la Guardia Negra (Yusuf lanzó la Guardia Negra contra las tropas de Alfonso VI el batallador aplastándolas), sabemos que el primer caudillo almorávide recibe su otorgamiento de manos del último califa de la dinastía “abbásida”, cuyo color es el negro.

También encontramos referencias a la luna verde sobre fondo negro, pero ya poco más se sabe sobre sus atuendos y por ello, nos hemos dirigido a estudiar los modelos más corrientes de ropajes árabes en la época. En tal investigación encontramos dos prendas extendidas en los trajes de lucha, el pantalón bombacho para bota alta de cuero extendido entre los bereberes, y la aljuba de muy ancho espectro, que consiste en un ropón a modo de camisa que cada grupo e incluso cada guerrero se colocaba sobre su cuerpo arbitrariamente y de acuerdo con su propio gusto, el turbante es clásico de aquel tiempo, los ribetes dorados simbolizan las inscripciones del Corán conque se remataban las ropas, inscripciones encomiásticas que hablaban del paraíso y la guerra santa.

Aquí presentamos por separado, un traje de gala para Entrada y Procesión, y este otro menos convencional y algo más desenfadado que, sin perder la línea maestra del total de nuestra descripción, servirá como traje oficial para el resto de los actos y tiempo de fiestas”.

Efectivamente, se pidió la aprobación de ambos supuestos de traje, el denominado de “calle”, se diferencia del denominado de “gala”, por la ausencia de la capa y el turbante sustituido por un bonete verde. Tales supuestos están perfectamente recogidos en nuestro régimen estatutario.

El sábado siguiente, a las ocho de la tarde, se realiza la bendición de la bandera, financiada, como ya mencioné anteriormente, por Eliseo Martí Bernabeu, y apadrinada por su cuñado Francisco Guillem Moya y su esposa. Más tarde se serviría un refrigerio en el local social.

El zoco se montó en la calle Constitución (entonces Generalísimo), en los bajos del edificio en construcción, en el que hoy se ubica el Banco Central, pintándose una puerta, cuyo modelo serviría para las diecinueve ediciones que tiene de vida la comparsa.

Dicen los Almorávides de su primera Olleta: No nos faltó detalle, incluso un burro que transportaba una pócima milagrosa a base de agua limón y absenta para remojar la noche, por cierto el burro nos dio un ejemplo de cordura y seriedad en una noche en que esa palabra parece haberse borrado del diccionario.

Por concesión expresa de la Comisión de Fiestas, todos los miembros desfilaban en la Diana Festera, de ese primer día de la trilogía, a fin de presentar en la calle el traje.

Bien es verdad que, al decir de todos los miembros, no estamos refiriéndonos a una gran cantidad, apenas se completaban dos escuadras. Los cabos de las mismas fueron elegidos en un ensayo que tuvo lugar, tras el almuerzo convocado en el chalet de José Miguel Amorós Pérez, uno de ellos fue Miguel García Martín y el otro fui yo. Nos acompañaron también, dos escuadras femeninas especiales y la Abanderada sobre su carroza, con un precioso traje que fue confeccionado en Madrid.

Ese primer año, ya, esta comparsa repetidamente galardonada, recibía el primer premio a la regularidad, asistencia y buen hacer. Tal premio fue entregado en un acto que se preparó en el local social de la Comparsa Contrabandistas.

De los veintiocho componentes iniciales, se pasó el segundo año a cuarenta y tres, y en l’Avís de 1981, tuve la satisfacción de obtener la primera Escarapela de la comparsa en el Concurso de Cabos, venciendo también en tal concurso la escuadra que me acompañaba.

Angel Fabregat i Pitarch, uno de los miembros, escribía lo que él denominó “Sonet acróstic”, como epílogo de una cena fraternal, que la comparsa celebró el 4 de abril de ese año:

Amb ulls de goig i amb ánima joiosa
Lluents de llum vos he vist desfilar,
Segurs, valents, la música armoniosa
anava regulant el vostre pas.
Llaugeramente el pas s’acompasava
marxant al ritme moro dels timbals,
Olía el aire a polvora cremada.
Reinava el sol al mig del blau del cel.
Ara estic jo també junt a vosaltres
vivint la festa d’Ibi amb goig i pau.
I el verd i el negre em visten cos i ánima.
Duent entre vosaltres vostre pas.
Estic content d’estar entre vosaltres.
Serem, tots junts – hó espere -, amics, germans.

El 6 de marzo de ese año, se había convocado una Asamblea extraordinaria, que tiene por objeto la presentación del borrador de los estatutos, elaborados tras varios meses de trabajo por el que suscribe. Se repartieron ejemplares entre los asistentes para su lectura y posterior debate. El 10 de abril siguiente se aprobarían por 19 votos a favor y 3 en contra de los asistentes. Los objetivos y propósitos de la comparsa quedan explícitos en su introducción: El engrandecimiento directo de nuestros Moros y Cristianos, así como la colaboración en el enriquecimiento culturo-costumbrista de la población, colaborando en la realización histórica de esa tradición que nos otorgan nuestras fiestas septembrinas.

Este segundo año el zoco se ubicaría en el Carrer Paca Guillem esquina Carrer Empedrat. Se conmemoraba el 250 Aniversario de la Llegada de la Virgen y 50 de su Coronación Canónica, por lo que se celebraron fiestas extraordinarias, con un día más dedicado íntegramente a la Virgen.

La comparsa presentó en la “Olleta” un carrito de helado, cargado de provisiones propias de una noche así, el cual sería compañero a lo largo de varias ediciones, desapareció precisamente por una prohibición de la Comisión de Fiestas, respecto al uso de cualquier carro o vehículo fuese de la índole que fuese. Se repartió un “aleluya”, con un poemilla original del inolvidable Joaquín Miralles, en el que se nombraba a todos los fundadores, decía así:

Almorávides, cultos y valientes
venimos a conquistar España.
Somos de arenas calientes
y lucharemos con energía y saña. TOMA CASTAÑA.

Molta crisis y molt paro
y mosatros pá disimular
donarem llum en un faro
y tot el mon a refrescar.

Portem xelat de totes les clases
cantitat, calitat y pelailla.
Café, limón, cebada y panses,
chocolate, plátano y vainilla.

Ham carregat també, de condumio y paquetería
manzanates, para braguetes “asporrachaes”
Zambudio pá l’alegría
y el Chorro pa les chorraes.

El leches de totes clases
y el Caixer es prou bó.
El Sastre per a atildarse
y el Boni pa fer el “dotó”.

Mentres el Mestre dona llixons
y el de Almansa, canta y balla.
Colometa els dedica als apretons
y entre tots montem la falla.

Es molt cult l’alcoianet
el “chic de la burra no tant”
y mentre el músic toca el clarinet
Rafael Verdú fa de xagant.

Portem autos, camells, burretes y algun gos
de locomosió, Carlots es el director
en la gasolina y alfalfa, axuda a l’amorós.

Portem parfums del Oriente
maravillosos aromas, oloroses.
El abuelo Sarabia, lo asiente.

Les dones mos agraen a tots
y a totes, volem ficarlis má,
pero som educats y señors
la solució el temps eu dirá.

Després de l’Olla, no sé qué pasará
no mos aclarim de cap manera
tendrem que esperar a la matiná
sentats en l’orinal y ploran la vomitera.

Vencedores o vencidos
masa clars o molt bufats
cantaremos convencidos
a la Verge dels Desamparats.

Vixca la Patrona del Poble
Vixquen els Moros y Cristians
Vixca Ibi es molt poble
y Alacant y España, vixquen, que sont molt grans.

En el segundo año y también en el tercero, se confeccionaría una escuadra de trajes que, con colores y estética alusivos a los de la comparsa, aunque con predominante blanco, fue ofrecida en el desfile como un traje de gala de la comparsa, formado por una túnica blanca hasta los pies, casaca verde y turbante de forma ojival.

Desde el primer momento, se dejaría constancia de una vocación que habría de acompañarles siempre, la de la pólvora, veintiséis arcabuces de los veintiocho miembros, dispararían en los actos de batalla y alardo, ya, desde el primer año.

Durante muchas ediciones fue preceptiva la visita a la casa de mi padre en el día de la “Creuá”, que, en el número uno de la calle Santa Elena y por mor del buen humor de sus usuarios, se había convertido en un improvisado y modernizante castillo medieval.

A partir del tercer año y durante varios, el zoco se ubicaría en la finca “El Balsín”, propiedad de Victoriano Beneyto, miembro de la comparsa. Esta finca fue también escenario de los Juegos Deportivo Culturales que, comenzando en 1983, se celebrarían durante una buena parte de la década pasada. En aquel primer año, hubo tiro al plato con participación de setenta escopetas y premios para cincuenta de ellas, así como la convocatoria del “I Trialsín Almorávides”, con muchas figuras de ámbito provincial y el “I Indoor-Trial” con figuras de relieve nacional.

Miguel Beneyto Martí, era elegido Presidente de la Comisión de Fiestas, llevándose al citado organismo a otros varios miembros, como Martín Bonillo Medina, Gregorio Martínez Tribaldos y yo. Después también llamaría a Juán Manuel Reche López, para ocupar el puesto de Tesorero.

Entre las innovaciones o iniciativas de la nueva Comisión, se encuentra la convocatoria, de lo que se denominaría “Rallye Humorístico” entre las comparsas. Se trataba de una especie de “jincana” desenfadada, para que los distintas comparsas rivalizaran en ingenio. El primer año los Almorávides prepararían una carroza, sobre el chasis de un “jeep”, propiedad de Victoriano Beneyto.

En el año 1983, nuevamente reciben el premio a la mejor comparsa del bando moro, haciéndosele entrega en el Aula de Cultura de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia. No eran los únicos premios, puesto que fueron continuamente galardonados en las distintas modalidades y concursos festeros, incluso en el de “Guiñot i Cau”, que inició esta Comisión.

La Banda de “Los Rosales de Bolbaite”, se convertiría durante muchos años, en habituales acompañantes, no sólo en los actos propios de Fiesta, sino en los momentos alegres de esparcimiento. Comidas y situaciones de todo tipo, tuvieron la trompeta, el saxofón, el clarinete o la caja de estos buenos amigos, haciendo sortilegios musicales.

En 1984, Martín Bonillo Medina y yo, éramos nombrados nuevamente Embajadores Moro y Cristiano respectivamente, debido a una sucesión poco afortunada de experiencias anteriores. Tal cargo, lo ostentaríamos hasta el año 1992, concluyendo esta segunda etapa con la participación de Ibi en la Expo sevillana, en la que se escenificó la Embajada del segundo día ante el lago central, en un castillo montado por manos ibenses, y con la asistencia de varias decenas de miles de espectadores directos.

El 26 de abril de 1986, Miguel Beneyto Martí, tras haber transmitido meses antes a Francisco Santonja Gisbert el testigo de la Comisión de Fiestas, recibía un cena de homenaje, en la que pronunció sentidas palabras, habida cuenta de lo accidentado del último año de su presidencia. La “Charanga” compensó el frío de la noche y sus alegres marchas, pusieron al rojo el corazón de todos los asistentes con un vibrante pasacalle.

Este Presidente saliente, envió a todos sus compañeros de Comisión una carta, que se convirtió en una glosa del amor que sentía hacia su patria chica, por ser capaz de hacer estas fiestas, concluyéndola con este poema de Jorge Luis Borges:

Eres más que tu largo territorio
Y que los días de tu largo tiempo
Eres más que la suma inconcebible
de tus generaciones. No sabemos
Como eres para Dios en el viviente
Seno de los eternos arquetipos
Pero por ese rostro vislumbrado
Vivimos y morimos y anhelamos
Oh inseparable y misteriosa patria.

El equipo de gobierno de aquella Comisión, cada uno vestido con un traje de las distintas comparsas, formaría una escuadra que, precedida por el estandarte de tal organismo, cerraría la Entrada de ese año. Algunas de las esposas de tal equipo, participarían en esta despedida, sobre una carroza que desfiló en el seno de la Comparsa Contrabandistas.

Un incendio fortuito destruiría gran parte de la finca “El Balsín”, obligando a la comparsa a un periplo anual en busca de zoco. El año 1986 asume la primera Capitanía, cuyo compromiso es acogido por Eliseo Martí Bernabeu, el cual salió a caballo y estrenando la marcha mora “Almorávides”, escrita por Benedicto Ripoll Belda que, en un acto celebrado en el Teatro Salesiano, dirigió a la Unión Musical para presentar esta marcha, dándose la circunstancia de que acudieron representaciones de otras comparsas con idéntico nombre procedentes de otras poblaciones del ámbito.

Más tarde, la Unión Musical, interpretaría esta pieza en la Exaltación Festera, formando parte de un “casete” que sería editado con posterioridad.

El 7 de septiembre de 1986, se presentaba en la Sala de Exposiciones de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, sita en Manuel Soler, 7, el que, los Almorávides, dicho sea con todo el cariño, un tanto pretensiosamente, denominaron “el libro de oro”. En realidad, escrito y maquetado por mí, fue, en realidad, un folleto tamaño DIN A-4 (15×21), que hacía un resumen de los nombres propios y los momentos más señalados desde su fundación, su financiación corrió a cargo de algunos anunciantes y principalmente del Capitán.

Dediqué las siguiente palabras a este Capitán tan entrañable para mí:

Mitad sueño, mitad travesura, ha llegado el momento mágico, el momento de las luces y las sonrisas, el final y el principio y la nostalgia, la emoción y el sosiego, en el que la carroza de fuego se eleva a una nube plateada donde se cuelga la serpentina y el arcabuz con la música y el aplauso.

Por cierto, a modo de anécdota, mi hijo Alex Ramírez Guillem, siempre almorávide, vestido de masero, hacía la Entrega de llaves, al Capitán Cristiano Pacual Chamorro, el cual tiene dos hermanos en las filas de la comparsa.

En 1987, el que había sido primer Capitán y el desaparecido José Miguel Amorós, comparten un singular “Cop”, montando incluso un pequeño boato con sus cargadores y atuendos especiales en el disparo, quizá fuese la primera ocasión que se veía en Ibi semejante tratamiento de ese cargo, habría de crear un cierto precedente, ocasionalmente repetido por otras comparsas.

En 1989, participan en el Desfile celebrado en Fitur, el primer día en el “Paseo de Coches del Retiro”, y el segundo en el “Recinto Ferial”, con una escuadra, y también aportando ambos Embajadores, Martín Bonillo y yo. Realizándose una Entrega de Llaves al Concejal del Distrito del Retiro, en representación del Alcalde madrileño, tras la cual se representó una Embajada Cristiana inédita y seguramente irrepetible, puesto que ambos Embajadores estuvieron a caballo.

Ese año, además, tuve el honor de recibir para mi comparsa, la Escarapela de plata, al reducirse a tres los concursos necesarios para obtener el galardón, en el Acto de Reconocimiento de Cargos Festeros, junto con los otros cuatro cabos que estaban en la misma situación.

La comparsa recibe el premio a la mejor del bando en 1985, 1988, 1991, 1993 y 1994.

En 1990 celebran el décimo aniversario de su fundación, bajo el lema “Deu anys fent festa”. Los Almorávides llevan a cabo un acto en el edificio de la antigua escuela profesional del Colegio Salesiano, en el que entregaron recuerdos a los que ya no estaban en la comparsa, para concluir con un refrigerio. También una exposición retrospectiva en el Aula de Cultura de la CAM, con fotografías, instantáneas, ornamentos y objetos que forman parte de nuestra historia, como aquel famoso (para la comparsa), escudo circular que apareció llevado por dos jovencísimos almorávides, el segundo año de su existencia y que precedería ya, todos los desfiles.

Esa fue la época de mayor esplendor, pues de los veinte y pocos miembros iniciales, se había pasado a setenta componentes. Algo que, ese año, además, aún se vería incrementado con la aparición de la primera escuadra femenina oficial, con un traje, en principio diseñado por Rafael Guarinos Blanes, pero que, finalmente, no vería jamás la luz, realizándose otro distinto bajo las directrices de Luisa Esteve y el resto de integrantes de dicha escuadra. Hasta el concurso de dardos parecía sonreir a la comparsa, puesto que un componente, Luis Bernabeu, lo ganaba en los años 1990/91/92/93

En esa época, tuve la satisfacción de acompañar a mi mujer como Abanderada, en una de las experiencias más gratas de nuestra vida, eso ocurría en 1991, organizando un boato con aires muy bereberes y saliendo sobre andas, en un año, en que, curiosamente, hasta el Capitán, como si hubiese existido un acuerdo general, y casi todos los cargos salieron sobre andas.

Honesto Chamorro Castilla es el segundo Capitán. Con sus propias manos construyó las carrozas de su séquito, mientras su esposa repetía, para acompañarle, en el cargo de Abanderada.

Salieron a pie en la Entrada, tras un grupo de sus hermanos y familiares, sobre camellos, como chamberlanes que precedían la aparición de su emir. El negro y el oro fueron los colores de la Capitanía, cañones, armas, adargas, incensarios y bandejas de laurel, vitola vegetal de las grandes ocasiones, turbantes y túnicas con inscripciones cúficas, damasquinados con hilo albayalde.

Los números de los Almorávides en ese desfile fueron: 2 escuadras de traje oficial, la última dirigida por Ernesto Nadal con la pieza “Almorávides”, interpretada por la Banda de Montixelvo, 4 escuadras especiales y la oficial de chicas. La Abanderada marchaba junto al Capitán y, al final, antes de las últimas dos escuadras, una carroza con la hija de ambos llevaba la bandera.

El hijo del que fuese donante de la bandera y primer “Cop”, asumiría el compromiso e ser el segundo “Cop” almorávide, Eliseo Martí López.
En 1993 fallece el que fuese Presidente de la Comisión de Fiestas desde 1976 a 1979, el tan merecidamente mencionado José Miguel Amorós Pérez, precisamente el “Primer Día de Trons”, después de una enfermedad crítica y que presentó su tenebroso rostro en el mes de mayo. Se celebró por ello un multitudinario sepelio el último día de Fiestas. La comparsa entera acudió vestida, incluso aquellos que por cualquier circunstancia no habían salido a Fiestas. El féretro fue recogido por la comparsa en su domicilio y a pie, intercambiando los hombros, se trasladó hasta Les Eres, donde fue tomado por todos los Presidentes vivos que tuvo la Comisión. José Miguel fue Presidente de la Comparsa en 1981, organizó los actos del décimo aniversario y fue “abuelo” y “pare” mientras vivió. La escuadra en que salió todos estos años, como homenaje, recibe el nombre de “Escuadra de José Miguel Amorós”. Lo despedí en la revista de fiestas con estos versos:

De pie, el sesgo oreado
por el crepúsculo
casi pisando los contrafuertes
de un viento almenado,
cuyo rastrillo quiebra
en un silencio brumoso
la llegada del ocaso.
Que se entremezclen los minutos
con el aleteo de los gallardetes.
Lóriga en ristre
señalando el cielo.
Que ese castillo
esculpido en el infinito
sea joyel para tu estandarte
ese que ondea en tu alma prístina,
crin de un alazán
que cabalga al cosmos
atrapando las pupilas de los planetas.
Puede que allí, tu hijo Dani
tenga un alfanje en la mano
y sea el cabo de los querubines,
llévale una capa de pétalos
que dé esencias al encuentro
y que una irisación de emociones
nimbe vuestras almas
como un castillo de fuegos artificiales
encendido para toda la eternidad.

La crónica se refería a este suceso de este modo: Treinta y nueve coronas de flores, como la rememoración de una ofrenda que él, años atrás había instaurado, el acompañamiento de un gran número de festeros, las notas de las marchas fúnebres o procesionales, la asistencia de un público que llenaba las aceras del itinerario que seguía la comitiva y después, abarrotaba la Iglesia, hizo que este funeral se convirtiera en una despedida inolvidable para las Fiestas de Ibi y para la desolada familia, que ocho años atrás, ya perdiera al pequeño Dani durante estos días tan señalados.

A partir de 1993, entran en una importante crisis que hace descender el número de sus componentes hasta unos treinta. Fueron años difíciles, el zoco se ubicó en los terrenos de la antigua serrería de la calle Alicante durante varias ediciones, con una gran lona tapando la zona exterior o antiguo patio. Sin embargo, esta situación, devengó un aspecto positivo, y es el hermanamiento entre los heterogéneos supervivientes, algo que supondría el germen de un nuevo impulso vivificador experimentado en los últimos tiempos, en los que se ha instalado en unos sesenta y tantos.

La Comparsa recibía nuevamente en 1996, el premio a la mejor de su bando, cuando ya parecía atisbarse el final de la mencionada crisis. Se consolida y reafirma una tradición hermosa, se trata de la participación entusiasta y preparada con mimo en la renovada Diana. Varios años una escuadra de Almorávides obtendría el premio a la mejor de ellas, en 1995 y 1997 dirigida por Enrique Palacios como cabo, en 1996 por mi hijo Alejandro Ramírez. De este modo se hacía profesión de amor hacia este acto que escenifica la sumisión de nuestras fiestas a la Virgen de los Desamparados. Harto conocida y repetidamente valorada es la alta participación, ya mencionada, en los actos de disparo, cada año ocupan el primero o como mucho el segundo lugar en la valoración de este tema.

En 1996 desaparece “La Trabucá”, y se instaura otro concurso radiofónico “La Diana”. La finalísima del mismo se celebra, de igual guisa, que en el caso de la anterior, el sábado que precede la semana grande y en la Plaça de la Palla. Los ganadores serían, precisamente, el equipo de esta comparsa, sus integrantes demostrarían una mayor pericia en el manejo de las revistas de fiestas, eje y argumentación del concurso.

Aparecía un artículo en la sección “Hablan las comparsas”, respecto a lo que denominan “Actes de Germanor” que viene convocando esta comparsa. Se trata de cenas y almuerzos a lo largo del año, con trasfondo y pulsión festera, en algunos casos con la participación del entrañable grupo “Pinet y sus muchachos”, cuyo objetivo es la confraternización de todos los miembros y distintos invitados, cargos festeros y amigos, siempre procurando exaltar los valores que genera esta Fiesta, decía el cronista de tal artículo:

“El nostre objectiu final és fer cada cop més gran el sentiment i la devoció festera dels almoràvits d’Ibi, per fer gran no només cuantitativa sino prioritariament de forma cualitativa la nostra filà i aixì contribuir a consolidar el resurgiment que afortunadament sembla estar experimentant la nostra festa es el seu conjunt”.

Los números que arroja la Entrada en esta edición son: 3 escuadras femeninas con 38 mujeres, 6 masculinas con 78 hombres, 47 personas de boato, un total de 163 integrantes conducidos por 6 bandas y cerrándoles una carroza.

El 12 de diciembre, se presentó el libro “Ibi, un pueblo que hace historia”, primera parte de una trilogía, cuya segunda parte es precisamente este libro, el cual la Comisión de Fiestas, amable y arriesgadamente me encargó, entre ambos, he pretendido hacer una aproximación a nuestra querida y apasionante Fiesta local.

Finalmente, quiero reseñar el homenaje que, en vísperas de Fiestas, le realiza la comparsa al desafortunado José Miguel Amorós, en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura. Se trató de un concierto dirigido por Benedicto Ripoll Belda, con marchas como “Als Mariels”, también una nueva adaptación de un tema de M. Jarre o nuestro tema “Almorávides”, presentándose la marcha mora “Camps de Festa”, original del compositor local José Chafino Mira. Se le concedió el título de “Almorávide de Honor” a título póstumo. Actuó de presentador Santiago Chorro, entregándosele el título a la viuda y agradeciendo el Presidente la colaboración de los que pusieron su granito de arena. Yo, por mi parte, subí al escenario y glosé con unas palabras entre las que entresaco unas frases:

¿Qué no fuiste en los Moros y Cristianos, Miguel?
Allá donde alguien necesitaba una mano
encontraba tus brazos, tu corazón y tu alma entera.

La Fiesta de Ibi, nuestra comparsa
siempre contendrá en su génesis tu alma
tus ilusiones, tus proyectos y tu esencia cristalina.

El 1998 mi hija asumía el cargo de Abanderada de la comparsa renovando en mi casa la ilusión de aquel año de 1991, y ese año los Almorávides, dan la Vuelta al Castillo y se disponen a abordar la última Capitanía Mora del milenio que se celebrará en Ibi, asumida por Juan José Quirant García. Un nuevo reto y sobre todo una ilusión renovada. Vuelven a verse mujeres oficiales en su seno, aunque con un cambio de atuendo, ya que se decidió que debían vestirse igual que los hombres, extremo éste aprobado ya en la Comparsa y en la Comisión de Fiestas. Para ellas y para el Capitán, junto a toda la comparsa dedico aquella frase, ya citada por mí en otras ocasiones, de José Giner Bartolí:
“Sigue la Fiesta, cadena áurea de tradición”.

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